FUERA DE JUEGO
Ciudades centri... fugadas
La fuerza centrífuga, que tanto daño hace al centro de las ciudades, se agrava con las últimas tendencias. Las políticas municipales tienen bastante que ver con la moda. Funcionan a temporadas. Valga como ejemplo las ansias con las que llegan y se van asuntos como el tranvía, las glorietas o la plaga de «iluminados» que cada Navidad se lanzan a esa carrera sin fin...
El conflicto de los cascos antiguos convertidos en parques temáticos del ocio nocturno es conocido y lamentablemente parece que también se vive como un camino sin retorno. Entre las innumerables complicaciones que tiene intentar llevar una vida normal en esas zonas, hay un agravante con el problema que existe cada vez que uno intenta salir o entrar con su vehículo a casa. Incluso, aunque se disponga de plaza de garaje. Avanzar por calles abarrotadas para llevar la compra o trasladar a una persona mayor o con problemas de movilidad es un auténtico calvario. Toca armarse de tiempo y de mucha paciencia.
Pero este conflicto de falta de viabilidad se ha extendido, según la penúltima moda, a los que se podría llamar los barrios modernos, esos que de algún modo son el centro y que fueron producto de los ensanches del siglo XX. Se está haciendo imposible la permanencia de vecinos, pero también de cualquier actividad empresarial o comercial. En el ADN de este tipo de establecimientos está la posibilidad de acercarse en coche. Para transportar personas u objetos. El problema es que ya es imposible parar a la puerta, al igual que aparcar a una distancia razonable. El vaciado de sitios para estacionar, aunque sea de pago, es terrible en el centro de las ciudades. Así se empuja a las oficinas y tiendas a buscar lugares que sean compatibles con la llegada de clientes. La fuerza centrífuga vacía hacia las periferias cualquier atisbo de actividad. Y con efectos llamativos. En León se hace casi imposible ir al centro. A cualquier persona que viaje desde la provincia se le ofrecen alternativas infinitivamente más cómodas. En la entrada de Ponferrada desde el Montearenas puede observarse la aberración generada. Como la avenida de La Puebla, su arteria principal, fue «tapiada», ahora todos los coches giran por el sur, para pasar ¡¡¡por delante del Castillo!!!