FUERA DE JUEGO
Sacando brillo a la ultraderecha
Cuando era niño mi padre tenía un 'escarabajo'. En aquel mítico coche alemán, con un motor que hoy valdría para un patinete, tuve el privilegio de aprender a conducir. Ese M-923964 era blanco, o eso decían en mi casa. Mis recuerdos son más de algo así como un color vainilla. Contaban que alguien le dijo a mi padre que, si usaba un determinado producto, no se preocuparía más por el brillo de la chapa. Dicho y hecho. Desde entonces, el volkswagen familiar no tuvo ya... nada parecido al brillo.
En la política actual ocurre algo similar. Con abrir un telediario con un anuncio a bombo y platillo, parece que las cosas cambiaron para siempre. Y lo cierto es que normalmente ocurre lo contrario. Nunca llega lo dicho y, en cambio, las realidades van a peor.
Me sorprende que, a estas alturas, nos digan que van a arreglar la ley para evitar que haya personas con problemas de movilidad aisladas en sus casas. No sé cuántas veces he escuchado lo mismo. Personalmente estaba convencido de que el asunto estaba resuelto. Ruido ensordecedor de trampantojo y luego nada de nada...
Echándole un poco de ironía también valdría el hecho de que la España Vaciada nos la han resuelto, como mínimo, una docena de veces. Qué decir de esa descentralización de instituciones públicas que perdió su brillo a las pocas horas. O del paladín contra la corrupción... con la que parece que comparte cama cada noche.
El caso más sangrante de los recientes, dejando al margen la vacuna española del covid que acabó 'pinchando', y el archifamoso comité de sabios que nunca existió, es la vivienda. Llevamos años escuchando con una periodicidad quincenal la toma de medidas contundentes y eficaces para solventar un problema flagrante. Pero ese 'coche' no coge velocidad porque ni siquiera ha arrancado nunca.
Alguno podría pensar que a nuestro actual presidente, «sí es sí», le persigue el mal fario. Como decían de Zapatero en los equipos deportivos de León cuando éste jugaba en primera en la política. En cuanto se asomaba por un recinto su gafe llevaba a la inapelable derrota.
Pedro Sánchez encabeza la cruzada mundial contra la ultraderecha. Y nunca tuvo tanto brillo por todos los rincones del Planeta. Quizá era mejor que se estuviese quieto y callado a veces...