Diario de León

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La palabra viejismo no está registrada en la autoridad lingüística de nuestro diccionario académico. En momentos como estos, dado, según parece, su uso creciente, no estaría de más, sin las exigencias casi violentas con que algunos piden las cosas, solicitar la atención sobre si será conveniente su inclusión en nuestra colección de términos de uso. Es verdad que tenemos un préstamo inglés, ageism, que evita, a mi juicio, el recurso a la definición, que ya encierra, refiriéndose al conjunto de prejuicios, estereotipos y discriminaciones que se aplican a las personas mayores por el simple hecho de serlo. Por cierto, y de aquí el nacimiento de estas líneas, un tal Víctor Domínguez, a la sazón influencer/youtuber, dice que «es el colectivo más egoísta que hay en España». Es curioso el asunto, pues a la vez que afirma que los jubilados son el mayor lastre del país, él paga sus impuestos en Andorra. Saque cada cual las conclusiones sobre la catadura del personaje, que además dice que este colectivo solo busca su beneficio personal a costa de las generaciones más jóvenes. Se supone que no de él, seguramente beneficiado en su momento, puesto que no aporta ni un chavo para el desarrollo del país al que solo sabe que sacudir de una u otra forma. Le recuerdo, en cualquier caso, por si la ignorancia nubla la realidad, que el colectivo por el que siente semejante inquina, sí paga también los impuestos establecidos, en muchos casos con no pocos esfuerzos, como tantos otros ciudadanos. Ya es hora de que algunos se enteren con objetividad de las cosas y no se dirijan a los mayores con el desdén de sujetos de este calibre que piensan que no entienden nada o son tontos de solemnidad. Nada más lejos de semejante pensamiento atropellador. El a la sazón influencer/youtuber debería cubrirse la cara de vergüenza.

La legendaria fuente del mito de la eterna juventud no existe. Tomen nota los más tontos que soberbios que tengan la mínima tentación de pensarse/sentirse inmortales, porque, además, perderán una de las condiciones humanas más hermosas, ser solidarios. Quizá es que viven en una sociedad muy polarizada. Cuanto más polarizada, más desinformada. Decía Malcom Gladwell, periodista y sociólogo canadiense, que «no me preocupo demasiado por el futuro porque nadie sabe cómo será. Nunca hemos vivido un momento en el que tengamos menos idea de lo que viene como ahora». El porvenir es una incógnita para todos. Y no todos somos iguales. Cualquier generalización es un síntoma de miopía. El viejismo es una cadena que no se detiene. Anótenlo los descreídos.

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