Diario de León

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Con este CEO americano llamado Donald Trump, elegido por más de setenta millones de americanos, todo indica que el mundo se debe preparar para cualquier sorpresa. ¿Qué se puede esperar de un personaje estrambótico y chabacano como el?... Dejo a los expertos en economía y finanzas el análisis más o menos exhaustivo de lo que puede haber detrás de la tregua anunciada desde Washington en relación a los aranceles anunciados con contundencia. No hay unanimidad si se trata de una estrategia o de una mera táctica. Lo veremos con el tiempo, pero parece inteligente aprovechar estos noventas días para que los responsables políticos de las democracias sean capaces de aunar inteligencia, prudencia y, desde luego, un plan b por lo que pueda ocurrir transcurridos estos tres meses.

En la medida de lo posible, se impone, como paso ineludible, un despliegue de negociación que en el caso de Europa es una única negociación con una única voz o la fuerza, el potencial europeo dejará de serlo para convertirse en un alarde de ineficacia y de debilidad. Este es un lujo que no nos podemos permitir. En solitario ningún país saldrá beneficiado. Al contrario.

En España, a través del ministro Cuerpo, Gobierno y oposición están hablando. Aunque no es seguro que haya acuerdo final. Para que haya acuerdo, cualquier acuerdo, ambas partes tienen que ceder y, sobre todo, jugar limpio. A día de hoy no se sabe a ciencia cierta ese supuesto acuerdo con Junts de destinar a Cataluña el 25% de los fondos previstos para paliar el daño a nuestras empresas, pero la experiencia nos dice que cuando Junts anuncia algo, por lo menos, no va descaminado.

Es probable que ese 25% sea un porcentaje justo, pero lo que no es muy de recibo es que se pacte al margen o a escondidas de todos los demás grupos, y lo que sí es seguro es que si finalmente hay acuerdo entre el Gobierno y el PP más de uno de los socios de la mayoría progresista pondrá el grito en el cielo. Esto a Sánchez le incomoda. Lo que no sabemos es hasta qué punto esa incomodidad se puede traducir en trabas para el acuerdo. No hay que descartarlo. Tampoco hay que descartar que en el fondo al Gobierno no le interese el acuerdo con Feijoo.

Estos 90 días de tregua ojalá sirvieran para una reflexión compartida sobre la mutua asistencia de las democracias. No es nuevo que China forme parte de transacciones con España y otros muchos, por no decir todos, países del mundo y así seguirá siendo. Para que lo que queda no salte por los aires, esto no debe cambiar, no va a cambiar. Lo que creo no es conveniente es hablar de China como si fuera una democracia. No lo es. Todo lo contrario. No hay que romper con China, pero China no se merece la menor complacencia política. No somos iguales que China, ni Arabia Saudí, ni Venezuela, ni Nicaragua.

Por encima del mercado están las personas.

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