SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS
¿Apocalipsis? ¡No, qué va!

La verdad es que Juan en su obra del mismo título que este artículo no trasmite un mensaje muy tranquilizador, al menos para los pecadores. El problema es que todos somos pecadores en mayor o menor medida, aunque algunos se consideren santos y predestinados a salvarse y regocijarse porque serán juzgados y salvados. Sinceramente, no conozco a ninguno. Fallamos más que escopetas de feria trucadas.
No sé que habría en la isla de Patmos que el bueno de Juan al relatar su visión ha escrito un guion que ni al mejor cineasta distópico se le hubiera ocurrido. No acabo de entender muy bien cuál es la finalidad de su texto. No sé si pretende recordarnos de forma sumaria todo lo contenido en el Viejo y Nuevo testamento, o simplemente asustarnos. Como recordatorio, se contradice en gran manera con el mensaje de Jesús de paz, amor y perdón, vamos nada de sosiego. Como instrumento de terror, históricamente lo ha conseguido, ¡ qué se lo digan a nuestros antepasados del medievo! Pues en estas andamos de nuevo, con la concurrencia de hechos muy graves a lo largo de todo el planeta. No los enumeraré porque estoy seguro de que son conocidos por todos. Incluso el reciente fallecimiento del Papa ha desencadenado la cuenta atrás para el apocalipsis según unas profecías de no sé cuantos profetas, que a su vez tienen otros tantos profetas que los contradicen. Programas de televisión, libros viejos que se recuperan, tertulias de radio, en fin, una serie de actividades que responden a la necesidad del ser humano de dar respuesta a sus temores más profundos. Y digo más profundos porque todos tenemos miedo a la muerte, pero ahora a lo que nos enfrentamos es a la extinción. Hay que reconocer que parece que se nos junta todo últimamente y esto nos está empezando a mosquear. El racionalismo y doctrinas materialistas se ven amenazadas tras un reinado de décadas en las cabezas de un ser humano que trataba de asesinar su vertiente espiritual. Pero, cuándo las cosas no cuadran tras las leyes de la matemática, el instinto espiritual aflora y aparecen las sospechas sobre si habrá algo que desconocemos pero intuimos que está por ahí dando vueltas. Creo que el libro del Apocalipsis se está convirtiendo en un best seller. Normal, si te va a caer del cielo solo la mitad de lo que relata Juan hay que estar preparados. No estoy muy convencido de que haya refugio seguro frente a la sucesión de calamidades narradas. Yo creo que es más cuestión de elegir bien el equipo en el que uno quiere jugar y colocarse adecuadamente cuando empiece el juicio. No sé si será posible cambiarse de lado en el último momento, hay que tener una cintura como la de Messi. Estoy convencido que algunos, dada su larga experiencia, conseguirán en el último minuto cambiarse de equipo, cosa no prevista por Juan, por mucho que los ángeles estén vigilantes. Cosas más difíciles hemos visto ya. Hay especialistas para todo. El tiempo lo dirá. El mundo no está peor que en muchos momentos históricos y seguramente todavía empeorará más. Pero, si algo ha demostrado el ser humano es que aunque seamos bastante capullos, tenemos un instinto de supervivencia definitivo. Nadie quiere apretar el botón porque él desaparecería con todos nosotros. Juan, creo que con buena intención, ha conseguido meternos el miedo en el cuerpo. Pero, yo no creo en un Dios que a modo de divinidad vikinga aparezca con una legión de ángeles sádicos para crearnos un estado de ansiedad que ningún psiquiatra sería capaz de tratar. De momento, calma. Lo bueno de las profecías es que casi nunca se cumplen. Esperemos que ahora tampoco.