AL TRAsLUZ
Tan misterioso regalo
Hablemos de la amistad, volvamos a hacerlo, en esta columna es candela siempre encendida. Entre mis amigos más queridos tengo a Víctor Fuentes, quien ya nonagenario sigue siendo una prestigiosa voz de la crítica literaria y en la defensa de los migrantes y de los derechos humanos. Vive desde los años cincuenta en Estados Unidos —el llamado segundo exilio— y nos hemos visto solo cuatro veces, aunque es raro que a lo largo de estos últimos 30 años hayamos estado más de 15 días sin intercambiarnos un correo. Prójimo es próximo, ¿no? Emérito de la Universidad de Santa Barbara, en California, ha impartido allí docencia hasta su jubilación. Es leyenda de la filología, pero también del compromiso político izquerdista. Acabo de disfrutar en Yotube con el video de la presentación de su ensayo Florilegio de las Letras en Español en los Estados Unidos. Del siglo XVI a mediados del XX (Stockcero), en la que dialogó con Gonzalo del Puerto, coordinador de actividades culturales del Instituto Cervantes en Los Ángeles. Lo tienen en la Red. Me hizo sentir feliz —de nuevo— por el regalo de su amistad. Nuestros amigos no lo son solo porque nos caen muy bien, sino porque nos construyen. Me emocionó ver sus gestos, tan auténticos. Y escuchar su sabiduría —académica y vital-, expuestas con esa dulzura que dan al español las impregnaciones hispanoamericanas. Lúcido y crítico, compasivo y combativo. El eco del gran estudioso Luis Leal (Nuevo León —1907-, California — 2010-) recorre cada página de Florilegio; no es azar que el libro concluya con la palabra «alegría», emoción que convierte un final en nuevo comienzo.
Ayer mismo, en nuestro intercambio de mensajes hemos celebrado que León XIV quiera seguir a Francisco, en su compromiso con los desamparados. Hoy me ha hecho una elegante mención a la victoria del Barça al Madrid, pues es culé. Por mi parte, ler he contado que voy a leer la versión del Quijote en splanglish, de Ilan Stavans: «In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago….». El humor es libre, no paga aranceles.
Ah, amistad, misterioso regalo. Mi vida habría sido más pobre sin ella. A veces, cuando me despierto en medio de la noche, rezo por mis amigos.