Diario de León

LEON EN VERSO

Luis Urdiales

Luis Urdiales

Mano de Dios en Armunia

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El propósito de Juan Bosco fue, es, llevar el mayor número de almas al cielo. Bosco, colega, lo tuyo sí que pega, de los colegios salesianos en los prodigiosos 80, en los que si algo sobraba era libertad, piedad y lealtad. No vale con llamarse cristiano, amigo. Con la fiebre del cambio de guardia en San Pedro, hubo gente sorprendida por el hecho de que cualquier mayor de edad y varón pudiera vestir el traje de Papa. Bueno, con partida de bautismo en orden, que olvidaron los que creen que las gestiones divinas son humanas. Tampoco el tiempo de Dios es el tiempo de los hombres. No crean que es gratuito invocar a Bosco. Dame almas y quédate con todo lo demás, se podía leer en el frontispicio de la alcoba donde gestó la obra salesiana, que ampara de golpe el patronazgo de oficios y creencias, que son, al fin, formas de vida a las que perteneces sin saberlo. Bosco tenía una mano izquierda más larga que la cuaresma, como demostró al serenar fricciones en el Turín que ardía, y no de pasión. Nunca por la furia, sino con la mansedumbre, sobre la fealdad del pecado y la preciosidad de la virtud. No creo que no quede nadie que compartió patio en los salesianos que no tenga grabado a fuego este concepto como salvoconducto para moverse por la vida; lo mismo, para viajar que para formar una familia. En Fue la Mano de Dios, Sorrentino retrata un colegio de Nápoles que bien podría ser Armunia. Bosco es de tiempos muy convulsos; en España ya trituraban constituciones e Italia ni soñaba a Garibaldi. La letra pequeña armó la fe, con Francisco de Sales (semana fantástica del 24 al 31 de enero) y el mayo de María Auxiliadora, a la que se rezaba antes de sentarse en el pupitre. Nunca podremos agradecer a los salesianos lo que hicieron por nosotros cuando no teníamos ni puta idea del mundo, mientras Bosco insistía en la bondad, los errores y la fuerza de voluntad. Una de las calles notables de la periferia de León tomó su nombre; donde invocar a María, Auxilio de los Cristianos no significa creerse las cábalas sobre un papa salesiano que paseó desde la Inspectoría a la Fontana, que bien merecía esta iglesia, abierta hasta para los que reniegan de ella.

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