Diario de León

nubes y claros

María Jesús Muñiz Prieto

María J. Muñiz

El otro paisanaje

Creado:

Actualizado:

Les vamos a echar de menos desde hoy en el carril bici y en los autobuses a Villarrodrigo. En apenas un año se han convertido en parte integrada en el paisaje y el paisanaje del vecindario, con sus animadas concentraciones futboleras de camisetas multicolores, sus idas y venidas en bici y en patinete, sus ‘excursiones’ a la capital, su footing, sus paseos,... Buena parte de los chicos del Chalé de Pozo han iniciado el vuelo de su ansiada y peleada nueva vida, otros se han reubicado para seguir luchando por su objetivo. Pero desde hoy ya no están aquí.

Han pasado 445 muchachos subsaharianos en busca de asilo, jovencísimos sufridores de todas las penurias, guerras y mafias, que llegaron hasta León con el solo objetivo de tener una vida en paz. Si su aterrizaje no resultó aparentemente fácil fue por la torpeza en la información ocultada sobre lo que se venía. La inmensa mayoría del vecindario sólo pedía saber qué pasaba, mas el mensaje mediático se centró en los despropósitos de lo que siempre fue una minoría exaltada a la que desde el principio el sentido común generalizado puso freno en todos los frentes.

Fue ese torpedeo en redes (que se cortó en pocos días) el que criminalizó a una comunidad de la que en cambio no se contó que mayoritariamente se había volcado en donaciones de lo que necesitaban los nuevos vecinos, en la normalidad en la convivencia.

Cabe preguntarse ahora qué sentido tiene desmantelar un proyecto asentado, en un espacio inutilizado, cuando las presiones migratorias están muy lejos de ceder en sus urgencias (por más que las alertas oficiales marquen otro ritmo). La cuestión es que, justo detrás de la solidaridad, se asienta el negocio. Está claro que sostener el coste de estas iniciativas es elevado. Aunque no tanto si se compara con otras partidas. Es también insuficiente, y ahí sigue creciendo la guerra por el reparto de migrantes, qué decir de los menores.

En León hay hace muchísimos años un camino ganado en el acogimiento tranquilo a quienes sólo quieren una vida mejor. El de Pozo ha sido más ruidoso, quizá también modelo al hacer visible su éxito (que comparten los demás, menos conocidos). Una evidencia de que el nuevo paisanaje local requiere explicaciones claras para convivir en calma. ¿Se ha aprendido la lección? Pronto lo sabremos.

tracking