Diario de León

Arturo Pereira

La Deportiva, algo que nos trasciende

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS

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La vida está llena de valores, sentimientos y pasiones que van más allá de lo explicable, de lo razonable. Esta realidad se acrecienta y adquiere mayor notoriedad con el paso del tiempo si se arraigan en personas de una edad que podríamos calificar ajena a la juventud.

Es sabido que con la edad todos nos volvemos algo descreídos, demasiado pragmáticos y menos románticos. No debemos culparnos pues la vida es compleja, a veces muy difícil y generalmente llena de sorpresas. Todo lo que nos ocurre deja su impronta en nuestro carácter, y al final determina nuestra visión y actitud ante la vida.

Debo confesar que en ocasiones me alineo con aquellos que critican el excesivo protagonismo de los deportes en nuestra sociedad. Quizás lo haga porque entiendo que compiten con ventaja sobre otras actividades que podríamos denominar intelectuales que debieran estar más presentes en nuestra rutina.

No creo que sean incompatibles el deporte y el ejercicio de la mente. Pero sí considero que el deporte, especialmente el fútbol, tiene un protagonismo excesivo en detrimento de otro tipo de actividades que son imprescindibles para el progreso social.

Hecha esta salvedad, no se puede, ni debe negar que el fútbol aporta unos beneficios determinantes, no solo a quién lo practica, sino también a los aficionados que día a día siguen este fenómeno de masas con la pasión solo equiparable a la de Romeo y Julieta.

Si de pasiones hablamos es imperativo referirse a la pasión que levanta la Ponferradina entre aficionados de todo el país y edades. Y digo de todo el país con conocimiento de causa porque, siendo un equipo humilde se ha ganado el afecto de seguidores de toda España. Es una singularidad más, entre otras muchas, de este enorme club.

La Ponferradina transciende el ámbito deportivo como queda acreditado temporada tras temporada. La identificación de la afición con su equipo va más allá de los resultados. Esto solo es posible por el carácter de los bercianos y de quienes se contagian de nuestra forma de ser. Generosidad, comprensión y lucha son elementos innatos a una tierra castigada severamente cuando las cosas van mal y no muy agraciada cuando van bien para el resto. Aquí todo cuesta un poco más.

A pesar de ello, aquí todo el mundo es bien recibido y en el campo más. En pocos estadios se podrá ver una mezcla de razas vistiendo la misma camiseta y gritando los mismos himnos. Eso lo hacen posible la afición y una junta directiva que tiene la misma pasión por lo que son y representan.

La Ponferradina es el buque insignia de nuestra ciudad. A poco que se viaje, una vez identificado como berciano, la siguiente pregunta que a uno le formulan se refiere inevitablemente a la Ponferradina. Se han fusionado Bierzo y Ponferradina de forma natural y de forma natural se vivencia.

No soy de los que otorguen mucha credibilidad a las redes sociales, principalmente por el uso del anonimato que hacen muchos para gozar de impunidad pero, debo admitir que lo que comenzó siendo un drama colectivo, se ha ido transformando de nuevo en ilusión y fortaleza para afrontar otra vez el reto del ascenso. Aquí, las redes sociales han sido un termómetro del sentir de la afición, principalmente porque todo lo manifestado se ha hecho a pecho descubierto.

La Ponferradina ha demostrado históricamente que refleja la forma de ser berciana, abolengo, señorío y prudencia, tanto por aquellos que han llevado y llevan el peso de la dirección, como de una afición que es todo corazón y sentimiento. La Ponferradina es un activo para todos y por ella y con ella debemos mantenernos firmes en una adhesión sin fisuras que dura ya muchas generaciones.

El Bierzo y la Ponferradina se han fusionado de forma natural y así se vivencia

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