Diario de León

AL TRASLUZ

Eduardo Aguirre

Eduardo Aguirre

Pasear y sonreír

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Ramiro Pinto, el honrado ecologista, escritor y activista, alma de tertulias literarias, ha anunciado que no volverá leer más libros, él que ha leído tantos y los analiza con voz propia y libre en su blog. Curiosamente, acaba de proclamarlo en su reseña sobre mi último ensayo cervantino: cierra para siempre esa puerta. Mi lectora centenaria habrá saltado cáustica: «Pobre, mozo, lo ha dejado usted k.o». Entiendo la sospecha, pero nada tiene que ver con retortijón o calambre que uno mismo le haya provocado; al menos, no consta en su texto. Simplemente, ha aprovechado que el Pisuerga no pasa por el Toboso. Escribe: «(…) me jubilo de lector queriendo mis últimos libros sean La Biblia, que acabo de finalizar, Don Quijote que comenzaré en unos días y haré un diario de su lectura como despedida, para finalmente entrar en la Ilíada y la Odisea. Después pasear y sonreír dejando que el mundo siga dando vueltas». Vale, pero de vez en cuando... la columnilla de un juglar. Y sí, los anuncios mejor por sorpresa. Aquí va uno: cambio bufanda de oveja merina por paipai.

Además, la desconexión de la libros ha de ser progresiva: primero, dejas de leer la guía de teléfonos de New York, después las cartas que te escribiste con Lili Marlen, seguidamente las instrucciones en lenguas alienígenas… y así hasta el eclipse lector definitivo. Por ello, le he recomendado que añada a su lista La Celestina y La Vida es sueño, pues contienen ecos de vanguardias. Por cierto, Paquirrín lo tiene más fácil: confesó hace años que jamás había leído un libro. «Lo comprendo, no se pueden tener todos los vicios», escribí aquí. Algunos somos más viciosos que otros.

Me pregunto si en la decisión de Pinto habrá influido el saber que estoy escribiendo en hexámetros dactílicos mis memorias, y que solo el canto sobre el campamento de la mili consta de 16.594 versos. «Uf, no vaya a ser que me lo regalé para que se lo reseñe», habrá pensado. Mejor huir antes de que sea demasiado tarde. Más uf. Ya en más serio: todas nuestras puertas serán cerradas algún día, salvo las del amor, la amistad y la gratitud. Gracias, admirado Ramiro Pinto, por haber leído tanto y habérnoslo contado con voz propia. Me apunto a lo de pasear y sonreír.

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