Terca torcaz
Otra vez han vuelto a elegir nuestro balcón como si fueran golondrinas becquerianas dos palomas torcaces para instalar su nido y jalear la creciente natalidad de la especie que ya se ha hecho urbana a todo trapo, aunque engorda pastando verde en sus viejos campeos y no con la porquería callejera de la paloma común (la torcaz es brava, bella y poderosa). Como este año no tenían la jardinera sombreada de la vez anterior, se han acomodado en el negrillo bonsái de treinta años con el que ensayamos una maqueta viva del difunto negrillón de Boñar. Apenas caben ahí, ellas son más grandes y largas que su propio nido, pero «entran». Qué tesón. Qué terca es la torcaz.
Estas palomas, como todas, ponen sólo dos huevos en cada nidada, controlan la especie con ley antigua, aunque si el año trae condiciones, saludan la norabuena pudiendo abordar otra nidada. Y tras veinte días incubando la puesta, dos nuevos vecinos ampliarán nuestra comunidad, feos y negruzcos como ellos solos, pero promesa de la esbeltez de su raza. En un mes, más o menos, se harán pichones voladores y quizá recuerden el barato alquiler de este pisito suyo cuando la naturaleza les ordene procrear volviendo a esta querencia; desconocen el drama habitacional de tantos jóvenes hoy en España que no alcanzan a tener vivienda... y sin nido, ¿quién se atreve a tener críos?... eso va siendo ya cosa que dejamos a esos inmigrantes que trumpistas y ultras quieren expulsar porque contaminan nuestro estilo de vida, que va pareciendo un estilo de muerte.
Lo curioso es que nuestra presencia, tan encima, no incomoda a estas torcaces, les metemos la regadera al pie porque ese negrillete es sagrado, se dejan hacer fotos de primer plano a una cuarta del pico y diría que hasta se ponen coquetas, que ya me dijo una vez un paisano de Villasinta camino de su palomar con matas de tomillo bajo el brazo que «las palomas son muy señoritas»... y ahí les traje a las nuestras tomillito para que acolcharan su nido perfumándolo, mientras celebramos su promesa como la mejor noticia en este tiempo podre de políticos sacaúntos, lilas o voceros.