Más de 900 M€ en 'stand by' y los deberes sin hacer
La mayor deuda es la falta de visión estatal para hacer de León un eje logístico e industrial estratégico

Torneros sigue esperando ser plataforma logística.
Dice un político local que «si al PSOE le va bien, a León le va bien». Sin embargo, tras casi dos legislaturas completas de Gobierno sanchista y con las elecciones generales convocadas para el próximo 29 de noviembre, el balance para la provincia parece más bien el libro de peticiones de un eremita.
Ni siquiera el despliegue del otoño pasado —cuando el presidente del Gobierno dejó caer su figura por tierras leonesas hasta en cinco ocasiones para visitar a las BRIF, bendecir a sus huestes locales e inaugurar el Enise— sirvió para rascar un solo anuncio o partida presupuestaria nueva de calado.
A las puertas de la cita con las urnas, el saldo de compromisos pendientes acumula 412,3 millones de euros y ofrece todo un rosario burocrático donde el tiempo no se mide en meses, sino en miles de días de paciente espera leonesa. El cierre precipitado de la minería y las térmicas sin una alternativa industrial sólida ni ayudas eficaces de descarbonización ha lastrado el crecimiento, fijar talento y el relevo generacional en una provincia que percibe un «olvido institucional persistente» al no ser tratado el desarrollo del territorio como un verdadero asunto de Estado, sufrir una burocracia que no atiende a la realidad territorial y un déficit de infraestructuras clave.
Ahí surje la Plataforma Logística de Torneros-Grulleros (25 millones), que roza el esperpento con 19 años de parálisis general desde su anuncio original en 2007. Desde entonces, las promesas del Gobierno no se han traducido en realidades físicas. La última fue de Sepes, que anunció en enero de 2022 que se urbanizaría en 16 meses, pero tres años después del plazo límite (1.095 días de demora) no se ha movido un solo metro de tierra ni cuenta con enganche a la red eléctrica. El malestar se ha acrecentado porque los presupuestos estatales y de Renfe han priorizado inversiones en complejos ferroviarios y plataformas logísticas de otras zonas (como Valladolid o Madrid-Vallecas).
También existe una profunda preocupación ante el retraso en la planificación ferroviaria para el Corredor Atlántico. Diferentes sectores advierten de que la falta de un calendario concreto y de licitaciones firmes por parte de los ministerios estatales para los primeros 3.200 M€ pone en riesgo que las infraestructuras clave de la red del noroeste estén operativas antes del plazo límite europeo de 2030. El estudio de viabilidad del nudo del Manzanal lleva tres años de retraso desde que se anunció en diciembre de 2023 y costará 1.000 M€, aunque Europa pagará hasta el 50%.
También está atascada la Ronda Norte-Noroeste, cuyos 11,7 kilómetros de trazado y 94,30 M€ de presupuesto estimado llevan congelados en informes ambientales desde marzo de 2023, y acumulan más de 1.300 días de retraso sin que las máquinas hayan asomado. Y eso que se había esperado por ella tres décadas.
En el Aeropuerto de León, ubicado en La Virgen del Camino, los 50 millones necesarios para su terminal de carga languidecen tras la negativa de Aena a financiar el proyecto presentado por la Diputación en octubre de 2023, lo que dejó la pelota en el tejado del sector privado y congela el plan desde hace 1.050 días. La otra cruz es la falta de mantenimiento del sistema ILS para volar con niebla, que sigue sin actualizar y arruinó el viaje a 6.800 pasajeros solo el año pasado.
La historia no mejora en el sector turístico y patrimonial. La esperada Fase II del Parador de San Marcos (30 millones), que prometía 100 nuevas habitaciones y un gran centro de congresos lleva más de 8 años sin avances ni obras reales desde que se derribó la zona moderna del complejo en mayo de 2018. La última promesa se efectuó en marzo de 2023 y ha encadenado 480 días de parálisis burocrática tras el mareante traspaso del expediente de Paradores a Turespaña.
El ámbito cultural y tecnológico completa el paisaje de las promesas incumplidas. El histórico Teatro Emperador (20 millones de inversión necesaria) cumple 7.300 días (20 años) cerrado a cal y canto desde el 31 de octubre de 2006. El Estado lo adquirió en 2008 y sigue atrapado en la falta de firma del convenio de equipamiento y gestión.
En el terreno de la ciberseguridad, la segunda Torre del Incibe (12 millones), anunciada a bombo y platillo en agosto de 2023 para doblar la capacidad del centro, suma 1.095 días (tres años) sin que se haya publicado siquiera la licitación de las obras.
E incluso las grandes arterias de transporte continúan sepultadas en burocracia. La integración de Feve y la antigua estación de tren (35 millones en conjunto) ofrecen un panorama desolador: la estación histórica de Matallana se conforma con un maquillaje de 10 millones tras desecharse el soterramiento, mientras el tren de vía estrecha suma 5.400 días (15 años) sin pisar el centro de la ciudad, devuelto a la casilla de «reestudio» tras la indignación social que provocó la ocurrencia de meter un autobús eléctrico sobre las vías (noviembre de 2025). Para rematar, los grandes viales como la A-60 y la Ruta de la Plata (156 millones entre todos) languidecen entre parches de tercer carril hacia Valladolid y 1.050 días de retraso en eternos «estudios de viabilidad» que jamás terminan de concretarse.
Además, pese a que la provincia de León se encuentra en los primeros puestos en tasas de pérdida demográfica y envejecimiento en España, no se han materializado las medidas estatales de fiscalidad diferencial o ayudas al funcionamiento empresarial exclusivas que sí han recibido provincias vecinas con baja densidad poblacional, una de las demandas socioeconómicas más reclamadas por los agentes locales. Tampoco se ha tocado un solo céntimo de los sangrantes peajes de la AP-66 (Campomanes) o la AP-71 (Astorga).
No todo ha sido vinagre. El motor inversor del Gobierno que mayor constancia ha demostrado es la modernización de los regadíos (150 M€). Transportes ha desbloqueado por fin el primer tramo de la A-76 entre Ponferrada y Ourense (130 M€ para el tramo Villamartín-Requejo), aunque se esperó la friolera de dos décadas por él; ejecuta el soterramiento del cruce de La Granja (20 M€); y la doble vía León-Palencia (35 M€) —a la espera de que la competencia ferroviaria baje por fin el precio de los billetes a Madrid—. La Ciuden en El Bierzo (30 M€) arroja sombras sobre el destino de su financiación, y la reapertura de la Ciudad del Mayor (5 M€) tras una década de cierre, quedó muy alejada del macro proyecto inicial de 20 millones.
¿Y la Variante de Pajares? Cocida a fuego (y agua) lenta, merece un caso aparte. Si bien el Gobierno actual se ha colgado la medalla de su puesta en marcha (el otoño de 2023), contabilizar los 3.800 M€ de esta obra titánica como un «logro exprés» sería hacer trampa al solitario tars 19 años de calvario, sobrecostes astronómicos, desvíos de acuíferos e imprevistos geológicos desde que se iniciaron los trabajos en 2004.
Con las cuentas sobre la mesa, la contabilidad es implacable: dejando a un lado la megafactura de Pajares y el del Manzanal, por cada euro gastado en regadíos o la A-76, más de medio millón al día se han quedado atrapados en las redes de la burocracia central. Queda por ver si la nueva etapa política sirve para meter de una vez las excavadoras en Torneros o si los leoneses tendrán que seguir esperando al autobús eléctrico de Feve. El próximo Ejecutivo que surja de las urnas del 29-N no heredará palabras, sino un tomo de asignaturas pendientes que claman al cielo.
Incumplimientos y logros
