AL TRASLUZ
Una y no más
Un lector me pregunta si no tuve alguna vez la curiosidad de leer una novela de Lafuente Estefanía, y le he admitido que en la adolescencia leí una y que no me disgustó como para huir al galope, pero tampoco me agradó como para volver a recorrer tal pradera. Lo mío fue por probar. Una y no más, me dije. Ahora, estoy disfrutando con la lectura del artículo académico «Dé como don Quijote ganó el Oeste: caballeros crepusculares entre el Viejo y el Nuevo Mundo», de Alfredo Moro, profesor en la Universidad de Cantabria. Un gran trabajo filológico. Aquí no cabe decir una y no más, pues volveré a sus sabias y amenas páginas. El Quijote lleva dentro crepúsculos, incluido el de Cervantes, aunque el resultado sea luminoso. Moro es joven —al menos respecto a mí y al Monument Valley— pero ya es un reconocido cervantista. Sabedor de su admiración por José María Merino le informé que Centauros del Desierto es su película preferida, con ese quijotesco cabalgar de sus dos protagonistas, con una misión concreta y rumbo incierto. El filólogo me explica en un correo que el escritor leonés está en la raíz de su artículo, pues en una conferencia en Santander le escucho sobre «los wésterns como libros caballerescos actualizados, y eso me inspiró mucho».
Más allá de fechas y lugares, todo es la misma pradera. En Pasión de los fuertes (1946), de Ford, hay un maravilloso gag de ternura cervantina: el tímido Wyatt Earp (Henry Fonda), alcanzado por Cupido, pide una copa en el saloon y pregunta a quien se la sirve: «¿Mac, has estado enamorado alguna vez?» Y este le contesta: «No lo sé, siempre he sido camarero». Le falto parafrasear a lo Panza: «Y mis botellas no me dejarán mentir»· Las fechas cambian; los sentimientos, no. Todos cabalgamos por una pradera llamada condición humana. ¿Hay algo más cervantino y más del Oeste que la despedida de Héctor y Andrómaca, en la Ilíada, conscientes de que no regresará de su duelo con Aquiles?
Una y no más, decimos cuando un sueño se nos rompe en pedazos; luego serán dos o doscientas, no importa. Y seguimos cabalgando. Este mes de noviembre, me veré en Fort Online con Moro y otros cervantistas. Mientras, joven amigo, ¿no tendrás a mano alguna vieja novelina de don Marcial?