FUERA DE JUEGO
Menos humos
Baja el Órbigo revuelto. Enturbiado, porque anteayer dijeron que no necesitaban balsas y ahora que no hay agua suficiente. Todo con filtro ecologista. Pero, mejor dejárselo a los que saben. En esta provincia tratándose de lindes o aguas es preferible echarse a un lado.
Estos días alzan la voz en Hispania Nostra. Se han enterado de repente de que la térmica de As Pontes está abandonada. Por esa curiosa red de informadores, felices aventureros de la fiambrera, que los lunes promueven nuevos «puntos negros» si les viene en gracia o, más bien al revés, si la digestión de la tortilla no fue buena... Quizá se pretenda dotar a Galicia de otro monumento a lo que fue y nos arrebataron. Facilitar enredos para que, como en Compostilla, no terminen de llegar los proyectos prometidos como alternativas, atascados contra lo que no termina de quitarse. Seguro que sin tanta subvención no habría tanto activista de lo que, parece a veces, la sinrazón. Con aluvión de comunicados y llamamientos que asemejan un remake de «pedro y el lobo», impulsando a los jóvenes de hoy a dar más la espalda, que las generaciones anteriores, al respeto al Planeta.
Y alza la voz la Fundación Oso Pardo. Tacha de «muy alarmante» la situación de este animal «sobre el que no se puede dar un paso atrás». En la letra pequeña explica que han aparecido dos cuerpos sin vida. Uno, aún en fase de análisis, y el otro, por lo visto, cometió la terrible e imperdonable osadía de morir de viejo.
Son días de ruido en lo nuclear. Con sus viejos enemigos guardando la pancarta, junto a la del «no a la otan» para hacerle ahora ojitos. Impone el dictado Cataluña, que blinda sus centrales. Con miedo a más apagones y con las encuestas ciudadanas disparando a máximos a los que la consideran necesaria.
El populismo lo ha contaminado todo. Extiende sus manchas a cualquier iniciativa. Nadie quiere cerca el centro de migrantes, la cantera, la industria... ni siquiera el parque de columpios, porque luego los niños gritan mucho. Ansiamos todo sin mancharnos las manos. Cargar el móvil, el aire acondicionado... sin pensar que el cable tiene su origen en algún punto. Pancartas, avaladas por cortoplacistas de la política (y en ocasiones por jueces), nunca faltan para hacer ruido al agitarlas. Europa apuesta en firme por las centrales de calor. Rebajan las emisiones al tapar cientos de chimeneas domiciliarias. En España está probado que la factura por liderar la oposición a algo así se paga, más pronto que tarde, con buenos réditos políticos, sindicales, familiares...