al día
El terrible duelo a batefuegos
Que arda ya todo para volver a vivir tranquilos, dice un señor harto del fuego que nos rodea por todas partes desde hace bastante más de dos semanas, a pesar de que parece que algunos siguen sin enterarse de lo que ocurre.
La desolación y la devastación que se perciben en un buen número de provincias se añaden a la indignación, como pasa en España cada vez que llega cualquier catástrofe o estrago de última generación.
A todos nuestros desastres naturales (o provocados) les sigue la gresca política.
Quizá a ese señor del «que arda ya todo» lo que menos le importa es que los políticos y sus clacs se acusen mutuamente y se tiren los trastos a la cabeza mientras España se quema (o Valencia y el Levante se ahogan, lo que sea).
El lugar común siempre trae ‘Duelo a garrotazos’, el mítico cuadro pintado por Goya hace un buen número de décadas y que se ha convertido en un magnífico símbolo de esa tendencia tan española de abrirnos la cabeza.
El símbolo de este verano (no sé si se habrá dibujado a la goyesca) es el batefuegos, herramienta de unos dos metros que sirve para apagar fuegos incipientes o llamas de poca altura por sofocación.
Y para quemas controladas e impedir que los incendios avancen.
Al menos se usan para lo que sirven, no para apalearse.