Diario de León

Creado:

Actualizado:

Todos estos días en que el fuego hizo fiesta mayor de pavor y tragedia se vino matraqueando un argumento molón y tolón que insiste en la pérdida de ganadería extensiva y las políticas que la restringen o acotan -sobre todo en ovino y caprino- como una de las causas añadidas de que nuestros montes y bosques no estén desbrozados y, por tanto, se ayude así a que las llamas cabalguen mejor el desbocado caballo apocalíptico del fuego. ¿De verdad?... Los rebaños no pastan montes arbolados que además se han ido haciendo selváticos al no sacarse hoy de ellos ni siquiera las antiguas «suertes» de leña... o montes invadidos por escobedos, piornales, urzales, jarales y matorral incendiable en lo que antes eran en buena medida tierras centenales. Bajo árboles o monte bajo no crece el pasto y su espesura es hoy tal, que ni el raposo puede colarse en ellos. Y en todo caso, ¿cuántos miles de rebaños de cabras serían necesarios para ramonearles siquiera la linde... y qué fuegos se evitarían con ello?... Mentira linda de gilibucólico. El buen pasto sólo crece donde el sol pueda caer sin sombras. Lo sabía muy bien la Mesta que quemó la gran masa forestal de Babia para que pudieran extender su pación en puertos y brañas los grandes rebaños de las haciendas señoriales o eclesiásticas extremeñas. Quemar y pastorear fueron de siempre binomio... ¿y en qué medida lo sigue siendo?... Conocí pastores (y afearles me fue inútil) que al abandonar sus puertos antes del Pilar le metían cerillazo al ¿matorral? (árboles no quedaban), especialmente a los «gorbizos» y sabinas rastreras en extinción que pueden alcanzar 300 años en su menudez, porque así al año siguiente obtendrían sus cepos leñosos, duros como antracita, para el fuego diario de sus chozos. Nos sobra literatura en esto de hacer bombera a la lírica pastoril. Y por lo demás, un dato a considerar: en los últimos cuarenta años la masa forestal de España creció un 30% (y de ella ardió ahora ¿un 5%?). Creció a lo loco, felizmente, y a lo bobo, amargamente, pues nadie se dispuso a defenderla y a prevenir el polvorín que ha estallado en este ardiente agosto excepcional. ¿Dónde está, pues, tanta sorpresa?...

tracking