FUERA DE JUEGO
Cholismo con morcilla y cecina
Gracias a mi afición a llevar la contraria a todo y a todos me libré de formar parte de una estirpe de atléticos. Dicen que los colores del fútbol se heredan pero, en eso, por lo que parece, fui un verso suelto persiguiendo el balón apelando al «Amancio, Amancio»... tan afamado él, entonces y ahora, precisamente por cómo las mangaba.
Siguiendo ese guion que parece imposible alterar, los atléticos han empezado a sufrir esta temporada, quizá batiendo récord, ya que ni siquiera tuvieron que esperar a septiembre. Con los aparatos de radio debajo de las sombrillas en la playa empezó el suma y sigue de fracasos.
La camiseta rojiblanca en el fútbol se asocia desde hace tiempo al masoquismo. Pero quizá los aficionados a esa práctica son los que toman decisiones en el club, empeñados en hacer real aquello de que siguiendo los mismos pasos seguro, seguro, que se acaba llegando al mismo sitio.
El cholismo, que ha conseguido acuñar como término popular definitorio de una acción estéril el incomparable Simeone, es el culmen a ese ansia por ser fracasados. Orgullosos, eso sí, de la derrota, condenados al enésimo precipicio. Y encima, presumiendo de ello.
Viendo cómo arranca este curso político me planteo cuánto tiene el leonesismo político actual de cholismo. De repetir guiones para acabar condenados a un papel secundario. De invertir millones en forma de malgastar miles de votos para no llegar nunca a ningún liderato real. El presente mandato ya ha pasado su ecuador y parece que, como le ocurre al Atlético cada temporada, estamos en ese marzo en el que poco a poco se va quedando sin opciones de decidir nada.
En las próximas urnas renovará, como cada verano, su apuesta por el cholismo. Pero mucho me temo que para hacer bueno eso que repiten los enemigos del Atlético de Madrid: el año pasado no ganamos nada y éste... lo mismo. Puro cholismo.
El bercianismo, por contra, ha optado por jugársela para acabar la liga ofreciendo un balance de gestión. En las municipales de 2027 se verá qué rinde más en las urnas, encerrarse atrás o intentar disputar los partidos.