Diario de León

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El papa Francisco comentó en una audiencia que un argentino —de su país natal— cuando quería suicidarse lo que hacía era subirse a su ego y saltar desde ese lugar tan alto. Quizá ahí podríamos buscar la barrera clave. No tanto entre los que prefieren la tortilla de patata con cebolla o sin ella, los que al descorchar la botella afirman que es el principio del fin o que ahí comienza lo mejor... O como Pérez Reverte, quien fija la verdadera frontera que divide a los seres humanos, entre los cobardes y los que no lo son.

En el caso de la política, y quizá también en numerosos lugares de la sociedad, otro límite marca lindes entre los que viven por encima de las posibilidades de su ego y los que se acurrucan pensando que todo lo hacen mal. Si valen los tópicos geográficos, sería algo así como la vía argentina y la del resto de mortales... Por algo, al sur del río de la Plata, hay incluso más psicoanalistas que futbolistas.

De allá vienen, o los imitan bien aquí, los que aupados en su ego miran alrededor para parapetarse en proclamas —más irrisorias cuanto más alto se entonan— sobre la mediocridad que les rodea, la raza que tienen los que son de su cuerda.. y un catálogo conocido de expresiones manidas válidas cual muletas taurinas o como trampantojos para intentar ocultar la nada de la nada.

La cuenta atrás electoral gana, cada día que pasa, un poco de velocidad en esta pendiente sin vuelta atrás, y cabe preguntarse por la temperatura de los partidos en León. Hace un puñado de años, la mayoría de los ciudadanos reconocían con nombre y apellidos a sus pesos pesados. La duda a día de hoy, más allá de su infinito anonimato, es simplemente si son algo más que paisanaje anodino y volátil, parapetado tras una franquicia nacional, que lleva a votar por colores sin preocuparse siquiera por echar un ojo al banquillo local. Quizá el único mirlo blanco sea el chamuscado por los incendios Suárez Quiñones, con menú propio de discurso y presencia.

El culmen de toda esta política paniaguada reside en Vox. Pero un repaso al resto de la cartelera exhibe un buen número de expertos en el juego de las sillas, más pendientes de hacerse un hueco en las candidaturas que de cualquier tipo de objetivo más allá del próximo recuento electoral. Dan la razón a los que afirman que todos son iguales. Al menos en la inoperancia...

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