Diario de León

LA SEMANA POLÍTICA QUE EMPIEZA

Fernando Jáuregui

Fernando Jáuregui

La interesante doctrina Armengol

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La presidenta del Congreso, Francina Armengol, que sin duda tantas críticas merece por su conducción sesgada de la Cámara Baja, abrió un interesante campo de experiencias en su discurso de este sábado, conmemorando el aniversario de la Constitución. Curioso lo poco que se ha destacado su propuesta de abrir la Constitución a «nuevos derechos, nuevas libertades». «Podemos», dijo, «hacer (de la Constitución) un texto del siglo XXI, entre otras cosas adecuándola a la diversa realidad territorial».

Nadie, ni en el partido de la señora Armengol, el PSOE, ni en el de la oposición ha respondido a esta propuesta, casi revolucionaria.

El silencio ante esta propuesta de caladomuestra hasta qué punto seguimos viviendo oficialmente en lo coyuntural.

Cada año, últimamente, las declaraciones institucionales con motivo del Día de la Constitución tocan, de pasada, el espinoso tema de la reforma del texto de la ley fundamental; y, cada año, esas alusiones caen en el silencio de una clase política que claramente tiene miedo a esa reforma.

Me costaría creer que la alusión de la señora Armengol a cualquier modificación en la Carta Magna no haya sido previamente consensuada con el presidente del Gobierno, que es quien precede a la presidenta del Congreso, tras los reyes y la heredera, en el protocolo del Estado. Estoy convencido de que, en su carrera por la supervivencia y en su afán por demostrar que, pese a todos los Abalos, Koldos, esposas y hermanos, o salazares, él, Pedro Sánchez, sigue gobernando, se sacará en algún momento otro nuevo conejo de la gastada chistera: la reforma de la Constitución.

Lo que ocurre es que, ante de abordar este tema, Sánchez tendrá que propiciar un acercamiento al principal partido de la oposición, el PP, al que ahora no se cansa de zaherir con tópicas acusaciones, como que los ‘populares’, aliados —aunque no lo estén realmente, al menos aún-con Vox, son «los herederos de Franco». Estuve en la ‘fiesta constitucional’ este sábado en el Congreso y en ningún momento ví que Sánchez y Feijoo se saludasen, siquiera por una mínima cortesía (tal vez sí ocurrió, pero yo no lo ví). Así, con este alejamiento y mal clima entre los dos principales partidos nacionales, no hay, señora Francino, manera de reformar ley ninguna, y la Constitución menos que ninguna. Y si está usted esperando una reacción favorable de los nacionalistas ante la alusión que usted hizo a «adecuarla (la Constitución, claro) a la diversidad territorial» del país, va usted apañada: los nacionalistas están tan lejos de nuestra ley fundamental como del Congreso de los Diputados en el día de la Constitución.

Pero, en fin, eso no quita para que subrayemos la importancia de que, en un acto institucional tan destacado, la figura que, merecida o inmerecidamente, encarna el quinto puesto del Estado, hable tan claramente de la necesaria reforma de nuestro texto fundamental, que tantas veces hemos proclamado tantos que se nos está quedando, así, obsoleto. Y eso, digan lo que digan los partidarios de la intangibilidad, no es bueno para una democracia.

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