Joputa el putero
Manda lirios el tonillo de la peña, ese comunicarse entre los barandas del mondongo y el pillaje. Nada de sutilezas ni mano en la muleta para burlar pitones. Va y le dice el Natan, uno de la trama, a su Leonor tramante: «Hijoputa el putero. Ha sido pillar la casa y le ha dado al botoncito»... «jajaja... eso he pensado». Así se escribían en su urdir (y la Uco, con la oreja puesta) tras regalarle Aldama y el leonés Rivas un casoplón al Ministro del Vigor y Príapo de Obras que en el acto les dio pista a sus amaños. Y hablan ahí de ese Ábalos subrayando sus títulos académicos de «chulo putas» o «asqueroso»; y casi libra el Koldo que es sólo «el grandullón». Y añade la Leonor: «Se ha liado en el Consejo de Ministros. Nos acaba de llamar Víctor (Aldama). Se ha enfrentado el putero al guapo (Ábalos a Sánchez). Y se ha levantado en mitad de la reunión y delante de todos lo ha mandado a tomar por culo. Por lo visto, la mitad del partido está con el putero». Elegancia a la vista, puro tono de real academia. Ni en los arrabales de Monipodio y su patio van tan explícitos y ordinarios.
Si el destapar corruptos en las últimas décadas se nos hizo costumbre dejando hasta de ser sorpresa, poco estupor causa ver esta última tacada de mangantes que bailan hoy en las noticias la danza del fuego en torno a una mierda que arde con su nombre en llamas, si no fuera porque hoy lo insultante, la perplejidad y la vergüenza las atiza la tantísima garrulería y la baja estofa de ese ganao, su desfachatez de sentirse impunes y, sobre todo, la chulería imbécil de quien deja todo tipo de rastros a lo bobo (mensajes, audios, maniobras en lo claro, compras despepitadas) sin siquiera las artes o ingenio del ratero de oficio. Y es que no hay peor insulto que el que te roben sin un mínimo de estilo y como llamándote encima tonto, pardillo o pagafantas, así que más que por robar, la condena social que ya les cae es por no saber siquiera hacerlo con guantes para no manosear la mercancía dejando tantas huellas, razón por la que la condena penal debería también doblárseles en buena ley por este agravante, por idiotas cum laude y por bocazas de bragueta abierta.