Diario de León

MAR DE FONDO

Carmen Tapia

Carmen Tapia

Redactora De Sociedad

Solo te deseo que tengas propósitos

El Pensador de Rodin.

El Pensador de Rodin.dl

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¡Que tengas mucha salud para criarlo! El deseo bien intencionado tras el nacimiento de una nueva vida refleja el esfuerzo y la energía que requiere la crianza. El nacimiento de un nuevo año también despierta los deseos de renovación y buenas intenciones, todos relacionados, de nuevo, con la salud y el bienestar. Quedan 365 días de esfuerzo y dedicación.

Hay deseos que simplemente son propósitos que no dependen de la posición de los astros ni de las energías cósmicas ni de la voluntad de ningún ser superior. Solo hay que ponerse a ello. «Mi deseo para este año es dejar de fumar», dice una señora en una entrevista en televisión sentada en una terraza de un bar con un cigarro en la mano. El deseo es pasivo y el propósito es activo. Mi propósito para este año es continuar con mi propósito de dejar de tener deseos, que no dejan de ser solo carencias.

El reparto de deseos de salud también encomiendan un trabajo individual. Dejar de fumar, de beber alcohol, beber más agua, hacer ejercicio, comer sano, cuidar la salud mental alejándonos de las personas que no nos hacen sentir bien, detectar a las personas que se acercan interesadamente, para colocarlas en su lugar, no esperar nada de nadie para no sufrir con las decepciones, agradecer los apoyos, la solidaridad y la lealtad, perdonar y, sobre todo, perdonarnos. Y soltar.

"El deseo es pasivo y el propósito es activo. Mi propósito es dejar de tener deseos, que solo son carencias"

Dejar ir es el propósito que más beneficios tiene para la salud mental. ¡Que tengas mucha salud para criarlo! es el primer deseo bienintencionado cuando nos enfrentamos al cuidado y la educación de una nueva vida. Yo añado a continuación: ¡Y la generosidad suficiente para soltar sin dolor cuando llegue el momento! Aligerar, no aferrarse, cerrar y abrir ciclos sin remordimientos.

Mi propósito para este 2026, y los años venideros, es dejar de buscar para intentar convencer a otros, aceptar el pasado, soltar el control, liberarme del rencor para encontrar la serenidad, esa calma de la que hablaba mi admirado escritor y filósofo Antonio Gala. «Me pasa como con el amor. Supongo que si el amor tiene que volver otra vez a mi vida, tocará a mi puerta. No se puede andar por las esquinas buscándolo. Eso no conduce a nada, no conduce más que al insomnio y a la resaca. La felicidad vendrá si tiene que venir, y si no, que la zurzan, porque tampoco es imprescindible. Para mí ya es imprescindible otra cosa, que es la serenidad. Comprendo que la serenidad es sentirse como una pequeña tesela de un gran mosaico, prescindible, mínima, confusa, pero en su sitio, formando parte de una cosa muy grande que no sabemos exactamente lo que es». Pues hágase, porque convertirse en una tesela es el mayor propósito que puede alcanzar un ser humano, lejos de las estridencias. 

  «Todos los días se comienzan cosas, pero, tarde o temprano, todas acaban», decía el escritor portugués, José Saramago, que estuvo 20 años sin escribir «porque sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar». Nada más que añadir.

El deseo es pasivo y el propósito es activo. Mi propósito es dejar de tener deseos, que solo son carencias

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