FUERA DE JUEGO
El comodín de la vivienda
Parece que escasean ya los conejos políticos para sacar de la chistera, y como todas las encuestas fijan de máxima preocupación de los ciudadanos la vivienda, parece que nos condenan últimamente a oír cada mañana de lunes cómo nos ponen un ‘pisito’ informativo. Resulta complicado recordar cuáles han sido los últimos parches anunciados, sobre el terrible conflicto que viven muchos ciudadanos, y que parece solventado oyendo el primer noticiario matinal de la semana.
Es la política de la ocurrencia, para intentar disipar la enorme lápida de las encuestas y de unos socios de Gobierno que piden tajadas más grandes, cada día que pasa, al ver cómo se debilitan La Moncloa y Ferraz, incluso entre las filas propias. En política, ya se sabe, que lo importante no es la propaganda de los afines. Lo real es lo que se aprueba en el Congreso de los Diputados y sale publicado en el boletín oficial. Quizá por ello, hay tanto confusión ciudadana, creyendo que hay cosas en vigor que se las llevó el viento. La gracia de las balizas es lo más real de las últimas decisiones del Gobierno, que recuerda los estertores de Zapatero, cuando llegó a rebajar la velocidad de las autovías en un ataque de ecologismo, mientras mermaba también el sueldo a los funcionarios y congelaba las pensiones.
Ahora, en pleno ciclo electoral, hay que entender la desconfianza hacia la fábrica de drones —sin pilotos— que anuncian para Villadangos, quizá por la herencia que dejó la escuela —esa sí, de pilotos— que iba a traer Aznar a León, y que acabó volando.
Lo de la vivienda es demasiado serio, y llevamos años de inacción ahogados por una falta de iniciativa real política que encare los problemas de verdad y se deje de parchear, para blanquear y tragar lo que nadie debería dar por bueno. Es entendible el ‘nos quieren tomar por tontos’. Pero probablemente tenemos mucha culpa los ciudadanos, al ponernos la venda frente a las andanzas de los afines al coger la papeleta. UPL lleva años de la mano de quienes toman el pelo a León y entierran literalmente su futuro, como harán con las vías de Feve, esas que estaban bien presentes con claridad en los sucesivos pactos, y tras tantos años de desuso se perderán de vista, ahora bajo el hormigón.
Atentos, en horas nos ponen otro pisito o más pactos y mesas... por León.