San Blas nevado
La predicción que en Pensilvania van a buscar a la puerta de la madriguera de la marmota, aquí se encomienda al presagio de las cigüeñas cuando levantamos los ojos para soñar su porte en la espadaña de las iglesias. No sabemos cuánto frío les queda por pasar allí, pero en León nos hemos encontrado esta semana con la presencia de las primeras zancudas impenitentes bajo la cellisca, jaspeadas por los copos de la farraspina, sin descifrar si se desorientarían o se habrá adelantado san Blas en el calendario. Nos aventuramos a descartar que vaya a darse año de nieves, con el mismo crédito que los meteorólogos de la Aemet pronosticaron un invierno seco y cálido, mientras aprovechamos a rezarle al santo el día de su festividad en coincidencia con la presentación de la nueva candidatura con la que hacernos un hueco la ristra de sedes que alienta el Gobierno para luchar contra la despoblación. No nos tocó el centro europeo de ciberseguridad, ni tampoco tuvimos fortuna cuando concursamos para que se instalara en esta provincia la sede de la Agencia Espacial Española, que cayó en Sevilla con sus 1.500 empleos, no porque forme parte de la España Vaciada en la que habían publicitado que se pondría, sino porque tiene suerte, como Valladolid cuando se trata de fijar los proyectos estratégicos alentados de la Junta. Pero como nos gusta jugar, vamos a porfiar para ver si acertamos con la Agencia Estatal de Salud Pública.
La presentación de la candidatura se exhibió con la misma foto de unanimidad y el poso detrás de siempre: el trabajo de la Universidad, el empeño de los profesionales y el cinismo de las administraciones puestas de perfil. No cotizamos mucho en las apuestas, como anuncian los expertos a los que el PSOE hace semanas que desactivó con la advertencia de que no tenemos vuelos internacionales en el aeropuerto, aunque quizá tampoco pudieran aterrizar con el sistema ILS que le niegan a la instalación, donde cada semana invernal se derivan vuelos a otros aeródromos. Cuando se haga la designación de la agencia, parece que tendremos otro día de la marmota, atrapados en el tiempo de nuevo. Lo explica mejor mi amigo el gran Oscarín Tena cuando avisa de que «el que a buen árbol se arrima, la cigüeña verás».