CORNADA DE LOBO
A por ellas
Va para matraca lila el argumento con que algunos justifican la invasión aérea contra Irán sembrando pepinazos a troche y moche como si fuera una guerra de liberación femenina. Ahí se fue arriba Ayuso el jueves recriminando a la izquierda su «no a la guerra»: «Les animo a irse solas y borrachas por Teherán o por ejemplo con minifalda a Kabul. Ánimo, vayan allá y llévense a sus amigos gays a ver cómo les cuelgan de las grúas porque es así como tratan a la homosexualidad y a las mujeres en esos países tan ensoñados de los que tanto presumen»... Hombre, o sea, mujer, ¿pero a quién de esa izquierda vio usted presumir de esos países y ensoñarse en ellos?... En parecida línea se pronunció el ex primer ministro italiano Matteo Renzi en entrevista concedida a El País, cabreado también porque Meloni haga en Italia lo mismo que Sánchez, negar bases: «La antipatía hacia Trump no me impide querer liberar a las mujeres iraníes». Vaya, a eso se fue, sea todo por esas mujeres, qué pobres, liberémoslas de la tiranía islámica que las empaqueta en velos y les receta latigazos para afinarles el cutis... y anímese Trump a continuar por ahí y gastar la munición que le sobre de su campaña iraní bombardeando Arabia Saudí donde su islamismo no menos cerril convierte a la mujer en un cero a la izquierda del hombre... o vuelva a hacer el chorra en Afganistán donde Estados Unidos entronizó a los talibanes para echar a los rusos, aunque ahora tendría que hacerlo para liberar a las mujeres de esos mismos talibanes. Y bien que podría, pues Dios está con él, un Dios que anteayer metieron en el Despacho Oval pastores y líderes religiosos (evangelistas los más) rodeando de pie a un Trump que permanecía sentado y que inclinaba la cabeza como recibiendo una ducha sacramental mientras entonaban rezos y ensalmos para que la divina potestad le asista y proteja a sus ejércitos. Dios en el fregado. Así lo ven. Deificando a Trump. Pero los regímenes teocráticos son otros. Ya. Y prueba de que Dios no existe —concluyó Sócrates— es que ante tamaño insulto habría bajado y echado a latigazos del «templo de la democracia» a todos esos mercaderes de la fe.