Diario de León
FLORENCIO CARRERA
Periodista. Director General de EDIGRUP y ESRADIO CYL

FLORENCIO CARRERA Periodista. Director General de EDIGRUP y ESRADIO CYL

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Escribir del Diario de León en este año tan especial es hablar de mi vida y de mi profesión de periodista. Recuerdos nítidos y una cercanía familiar.

Con este periódico descubrí la pasión por la información, por el periodismo y por la libertad. Han pasado 50 años desde que empecé a saborear y apasionarme con la información.

Aquel Diario de León de 1974 fue mi primera clase de periodismo. A través de sus páginas me empapé de lo que pasaba en León. Se convirtió en mi escuela y fue mi preparación, un año antes de empezar Periodismo en Barcelona, para la que es mi profesión. Ha sido esencial en mi decisión de ser periodista.

Mis referencias periodísticas tienen nombres y apellidos vinculados al periódico: sus directores Javier OIave e Iñigo Dominguez a los que apenas conocí, pero si leí. Y desde 1983 Jose Luis Rodriguez como director tuve la oportunidad de comenzar alguna colaboración. Desde entonces se ha mantenido una relación profesional y personal con todos los directores: Paco Carrión, Fernando Aller, Pablo Lago y Joaquin Sanchez Torné. A todos los leí y leo con interés.

En sus páginas he aprendido de este oficio. Tengo como referencias a periodistas y columnistas extraordinarios: Victoriano Crémer, Pedro Trapiello, Vicente Pueyo, Camino Gallego, Antonio Núñez, los fotógrafos César Andrés, Fernando Rubio y tantos otros. Son parte de mi aprendizaje y descubrimiento de esta tierra.

En el año del cambio político en España convencí a mi padre para que se suscribiera a Diario de León. Sin saberlo, fue premonitorio. Pasaron muchas cosas en España: muerte de Franco (20 diciembre 1975) y el mundo: Mao The-Tung (septiembre de 1976) y fue a través de sus páginas como lo seguí.

Cada día, a mediodía, el cartero entregaba, como recién salido de la rotativa, el periódico en el domicilio familiar de Laguna de Negrillos. No creo que pudiera tener mejor escuela para aprender a separar el trigo de la paja. La verdad del chisme. Como el buen periodismo que para mí simboliza este periódico.

Mi vida de periodista tiene mucho en común con Diario de León. Sigue siendo el primer medio cada mañana para leer información y leer opinión. Simboliza lo mejor de nuestra profesión. No me gusta el periodismo de trincheras, de buenos o malos, de rojos o fachas. Todos tienen cabida en mi vida y en el periódico. Soy hijo de la transición política y creo más en el acuerdo que en la bronca.

Me identifico con este diario porque es el periódico de mi provincia. En los años de Barcelona, siempre tuve el ancla pegada a León gracias al periódico. Pude seguir muy de cerca todo lo que pasaba en nuestra tierra de 1977 a 1982. Cinco años de grandes cambios sociales, políticos y culturales en España y también en León. Visto en la distancia lo que recibí y aprendí del periódico es impagable.

Considero que el apoyo que el periódico sigue prestando a León, ahora sin carbón, pero con industria, turismo, historia, patrimonio (natural y también histórico) es esencial. La provincia más hermosa y completa de España encuentra en sus páginas lo que pasa: de El Bierzo al Páramo; de Ponferrada y Villafranca del Bierzo a Posada de Valdeón; de Laguna de Negrillos a Balboa; de Astorga a Valderas. Para mí tiene un valor esencial que no haya renunciado a llevar en sus páginas lo que ocurre y hacerlo cada día desde hace 51.100 días es fantástico. Sin fallar nunca.

Espléndidos primeros 120 años donde se recuerda nuestra historia: desde Ordoño II, Alfonso V, o a nuestro último rey Alfonso IX y las primeras cortes democráticas de Europa de 1188. Poder leer y conocer a nuestros escritores es otro motivo para estar esa necesidad diaria de un chute de periodismo de cercanía y en papel. Conocer la obra y de esa maravillosa pléyade de grandes escritores de la tierra, desde el poeta bañezano Antonio Colinas, Antonio Pereira, Jose Maria Merino, Josefina Aldecoa, Julio Llamazares, Jesus Torbado, Juan Pedro Aparicio y nuestros Premios Cervantes, Luis Mateo Diez y Antonio Gamoneda.

Gracias Alfonso Garcia por tu extraordinaria capacidad para enseñarnos lo mejor de los nuestros escritores desde las páginas de este diario. También aquí he podido conocer mejor al genio de Luis Garcia Zurdo, nuestro gran maestro vidriero, músicos como Cristóbal Haffter o Samuel Rubio y escultores como Amancio González, un hombre del renacimiento que desde Villahibiera y Lorenzana llena de arte el Camino de Santiago, además de plazas y monumentos de la provincia como el Palacio Gaudi de Astorga. Por todo eso y por mucho más me siento muy cerca de vuestro trabajo.

Pero tengo razones para sentir un poco mío Diario de León. El mes que se casó el delegado del periódico en El Bierzo, Ignacio Linares y un servidor quedamos al frente de la información en la Comarca (octubre de 1983) y fui parte de la redacción. En sus páginas también fui noticia cuando me casé y mi hija Elena (también periodista) por idéntico motivo. Y Diario de León recogió en sus páginas unas cariñosas líneas cuando nació mi primera nieta, Sofia. Guardo en lugar muy destacado aquel «Florencio Carrera ya es abuelín» para dar la bienvenida a la pequeña.

Entenderán quienes me lean que este periódico y no otro es parte de mi vida. Está en mi educación sentimental y profesional, en mi despertar a la actualidad, mi interés por el oficio y mi vínculo con esta tierra. Por eso no hablo solo de un gran periódico, hablo sencillamente del periódico de mi vida.

Felicidades Diario de León por estos 120 años de historia, pero sobre todo por ese periodismo honesto, de servicio, lealtad y compromiso con León y provincia. Y gracias por seguir ahí cada mañana, como una bocanada de libertad, memoria y futuro.

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