Diario de León
Iván Alonso
Secretario general de coalición por el Bierzo y primer teniente de alcalde de ponferrada

Iván Alonso Secretario general de coalición por el Bierzo y primer teniente de alcalde de ponferrada

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Al pedirme escribir esta tribuna en esta efeméride, miro un siglo y veinte años atrás, a ese mundo del que conocemos su día a día gracias a contar con la noticia y periodismo cercano de la propia vida diaria que tanto en aquel tiempo, como ahora hace el Diario de León.

Eran otras décadas, incluso siglos, otra economía, el que a través de esas página contemplamos lo que ocurra en nuestra región. Siempre El Bierzo ha contado con su sección en el decano. Nuestro entorno era un mundo agrario casi medieval. También era una tierra plena de una naturaleza exuberante, de historia y patrimonio y de los recursos minerales que habrían de cambiar España décadas después.

Los vecinos que compraban el periódico en aquella época no podrían imaginar el mundo actual. Una transformación social en la que El Bierzo ha protagonizado páginas gloriosas en esas crónicas, pero también páginas que duelen. Desde Coalición por El Bierzo queremos sumarnos a este aniversario con la honestidad que la historia y esta tierra se merecen y si me permiten, con un guiño a aquellos que si pudieron imaginar un mundo distinto.

En El Bierzo tuvimos la suerte de contar con personas como Julio Lazúrtegui. Era bilbaíno, hijo del norte industrial, y sin embargo fue él quien vio en estas montañas lo que los propios bercianos no acababan de imaginar: una nueva Vizcaya posible, un territorio con todo lo necesario para ser una potencia. Severo Gómez Núñez sí nació aquí, en Cubillos del Sil, y dedicó su vida a esta región: diputado por Ponferrada, geógrafo, escritor, luchador incansable por el canal del Bierzo, hoy de tanta rabiosa actualidad. Hasta hace bien poco su busto llevaba décadas olvidado en un rincón del parque del Plantío. Tuvimos que devolverle a su calle, porque es ahí donde merece estar. Los honramos a ambos porque fueron de los nuestros, unos bercianos de nacimiento, otros de adopción. Porque, como precepto en mi partido: berciano es el que quiere a esta tierra independientemente de donde haya nacido o, incluso, de donde viva.

Desde ese primer tercio del siglo XX hubo décadas de auge, de páginas protagonizadas por mineros y por emprendedores que llegaron de Galicia, de Andalucía, de Extremadura, de Cabo Verde, de tantos rincones del mundo, que construyeron aquí sus familias y sus vidas. «Ponferrada, la ciudad del Dolar» «Cuna de la Empresa Nacional de Energía SA» Bercianos de adopción, que enriquecieron esta región con culturas diversas y con el músculo de su trabajo. Y luego llegaron las décadas del abandono: las térmicas cerradas sin alternativa, la demografía que sangraba, los jóvenes que se marchaban sin que nadie pareciera sentirlo en los despachos que tomaban las decisiones que nos afectaban,... pero que se sienten en las crónicas de aquellos periodistas.

Dimos las entrañas de nuestra tierra y hasta la sangre de muchos bercianos y a cambio hemos recibido como pago a nuestro esfuerzo portazos en la cara. Miles de millones en energía, en carbón, en recursos que alimentaron el desarrollo de España durante décadas salieron de esta región. Y las infraestructuras que nos deben por justicia siguen pendientes: el Lazo del Manzanal estrangula nuestras comunicaciones ferroviarias, la autovía hacia Ourense sigue sin construirse, la conexión con Asturias continúa inconclusa. Casi la infraestructura ferroviaria berciana descansa en varios siglos sin modernizar, como siglos contemplan al decano de la prensa provincial.

Este periódico también ha sido fiel testigo de esa evolución tanto en aquel bercianismo social expresado a través de los medios locales y provinciales como en el político tras la llegada de la democracia. Esa evolución que evitó instalarnos en el victimismo que nada aporta, pero sería instalarnos en la obtención de votos a cualquier precio en vez de mantener limpia la conciencia, exigiendo con la fuerza de la razón y con la frente bien alta.

Y ahora podemos decir que algo está cambiando. El impacto económico del turismo en Ponferrada ha pasado de 14 millones a casi 30 millones de euros en apenas dos años. La ciudad está recuperando habitantes: bercianos que vuelven y familias que llegan, que eligen Ponferrada para vivir y trabajar. En La Llanada, 20 millones van a modernizar el polígono. En el Bayo, una nueva entrada desde la carretera 631 abre la puerta a ampliar superficie industrial. En el horizonte, el mayor horno de vidrio flotado de Europa: casi 200 millones de inversión, cerca de 1.200 empleos, y una empresa berciana que pudiendo instalarse en cualquier puerto de mar ha apostado por su tierra. En municipios como Arganza demostramos que también fuera de la urbe ponferradina se puede revertir el abandono: con internet, carreteras dignas y servicios que hagan posible la vida donde siempre la hubo, en medio del paraíso.

Esto es debido a que hay personas que creen en este territorio y trabajan desde dentro, con alianzas, con paciencia, gobernando para todos y no solo para los que votaron. Y con la convicción de que el fin nunca justifica los medios. La política que degrada al adversario, que insulta, que miente como estrategia, empobrece a quien la practica y a quienes la sufren. Nosotros no vamos por ese camino. Estamos para colaborar, gobernar, aportar, desarrollar en definitiva nuestra tierra en la que como resaltamos a dos ilustres personajes, creemos.

El mayor desafío para El Bierzo no viene de fuera. Somos muy bercianos en la conversación, pero a la hora de votar nos entra el vértigo, como si creer en un proyecto propio fuera una ingenuidad. No lo es. Es coherencia. El Bierzo tiene los recursos y tiene gente que sabe y que trabaja. Lo que nos falta, a veces, es creer en nosotros mismos.

Lazúrtegui se lo creyó y vino desde Bilbao a decírnoslo. Gómez Núñez se lo creyó y dedicó su vida a conseguirlo. Las generaciones de mineros y agricultores y emigrantes que construyeron este Bierzo moderno se lo creyeron con sus manos.

Ciento veinte años después y con este periódico como testigo, nosotros también creemos.

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