Nos falta uno de los buenos
Esta mañana tuve una de esas llamadas que te gustaría no recibir nunca.
Uno de los grandes empresarios de la querida tierra leonesa y, con los que procuro estar muy en contacto, me llamaba para decirme que la llama vital de nuestro querido Álvaro estaba a punto de apagarse.
Los recuerdos -los buenos recuerdos- enseguida comenzaron a fluir…muchos momentos de trabajo, de esfuerzo, de reflexión sobre la economía y la empresa leonesa, la búsqueda de soluciones para impulsar proyectos que ayudasen a esos héroes de nuestra querida Provincia que son los empresarios. Y, en todos esos buenos recuerdos, siempre la Fele… y siempre Álvaro…
Últimamente parece que vivimos en un mundo lleno de ruido; y Álvaro era todo lo contrario: era conversación, era saber escuchar, era colaborar, era buscar soluciones, era impulsar… siempre cauce y nunca dique… un maestro en gestionar esos silencios que te hacen reflexionar.
Confieso que me sabe mal hablar de Álvaro en pasado. Un leonés vital y excepcional al que siempre le gustaba pensar y trabajar para el futuro.
Descansa en paz querido Álvaro; hoy, la empresa y los empresarios leoneses quedamos un poco huérfanos. Seguiremos trabajando por el futuro gracias a tu esfuerzo, tu ejemplo y tu legado que siempre permanecerá entre nosotros.