Diario de León

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Decir que «Una marca de origen leonés supera a Nike y se convierte en la firma de moda más valiosa del mundo» es picar tan alto, que esmorriarse desde tan arriba va en la idiota pretensión. Se refiere el titular a la marca Zara de cuyo origen leonés nada encuentra aquí el escudriñador más sagaz ni el fabulador más ocurrente. ¿Origen leonés la marca?... Si ya el origen leonés de su fundador Amancio Ortega es meramente anecdótico, ¿cómo habría de serlo el de esa marca nacida tan lejos y sin ningún nexo con León?... ¿y leonés Ortega sólo por haber nacido en Busdongo de Arbas, abandonando esta tierra a los tres meses sin que aquí le ate familia alguna, nadie en absoluto, ni sentimiento de pertenencia, ni memoria sentimental o paisaje de infancia?... Ortega nació aquí por pura casualidad; su padre ferroviario fue destinado a esta localidad sin que fuera seguramente el colmo de sus aspiraciones y vivió en casa algo ruin sin agua corriente. Un poco más y le habría parido su madre vallisoletana en San Sebastián, siguiente destino del padre y, al poco, Monforte de Lemos. No hay recuerdos ni lazos, nada por lo que echar la vista atrás y, mucho menos, un sentir orgullo de oriundez. Fue un accidente, el guiño de una fortuna tuerta. Y por pacer y por condición, por endoplasma y cultura, Ortega fue gallego ya desde bien niño por sus cuatro costados. Nada le hizo volver a su lugar natal. Es como si quisiera olvidar o no reconocer. Sin embargo, apelando a su accidente natal, ha sufrido la pesadez del pedigüeñismo cazurro, previo peloteo incluso institucional, y le han sido matraca que con buena paciencia ha ido soportando, incluso resolviendo con generosidad (ahí fue una secreta donación de 80.000 euros para un camión quitanieves en 2010). Cosa parecida le ocurrió a Antonino Fernández, dueño del imperio cervecero Modelo, recibiendo en Méjico a una legacía municipal sugiriéndole inversiones aquí y semanas después a otra de la Diputación proponiéndole lo mismo y dejando clara la voluntad de taifas que tiene esta tierra, cosa que ahuyenta. Y ahora sólo falta que alguien diga que Zara es «seña identitaria» de lo leonés. Es de temer.

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