Diario de León

DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN

Juan María Vallejo
Presidente Fele

La provincia que aprendió a reinventarse

Juan María Vallejo
Presidente FELE

Juan María Vallejo Presidente FELE

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Desde estas líneas os invito a cerrar los ojos un instante y volver a reproducir en nuestra mente sonidos que ya casi han desaparecido. El tecleo firme de una máquina de escribir en la oficina; el sello de tinta marcando albaranes; el zumbido del fax que irrumpía de la nada y nos ponía en modo alerta… Para muchos nostálgicos aquella forma de hacer empresa tenía mucho de artesanal y otro tanto de épico: todo costaba más, todo dependía más de la presencia física y además el margen de error era mínimo porque corregir era lento.

Hoy en las empresas leonesas las facturas viajan en segundos, las reuniones se celebran con equipos a kilómetros, un pedido se cierra desde el móvil y una consulta compleja se resuelve con datos en la nube. Incluso estamos entrando en una etapa en la que, para determinados procesos, ya no hace falta teclear como antes: basta con saber preguntar bien y vocalizar medianamente bien para que la Inteligencia Artificial nos ayude de forma efectiva a ganar tiempo y precisión. Un (gran) cambio que no es solo técnico, es cultural. Quienes llevamos años viendo crecer —y resistir— al tejido empresarial leonés sabemos que esta provincia ha pasado por etapas difíciles. Hubo momentos en los que parecía que la economía se estrechaba, que el futuro estaba en otra parte y que aquí solo tocaba aguantar. Y, sin embargo, León nunca dejó de tener algo fundamental: empresarios y empresarias con coraje. Gente que, incluso cuando el contexto no ayudaba, siguió apostando por no rendirse. En ese recorrido de transformación, el Diario de León ha sido también mucho más que un medio de comunicación. Durante estos 120 años ha acompañado la evolución económica y social de la provincia, siendo testigo y altavoz de los cambios que han marcado a generaciones. Como empresa profundamente arraigada a esta tierra, ha sabido evolucionar con los tiempos sin perder su vínculo con León, algo que comparte con tantas compañías que han logrado mantenerse vivas gracias a su capacidad para adaptarse sin renunciar a su identidad. Ese esfuerzo de tantas empresas durante tantos años empieza a dar frutos visibles. Aunque los datos del mercado laboral reflejan desafíos evidentes, en los que la despoblación y el envejecimiento de la población influyen directamente en la disponibilidad de población activa, también muestran señales de recuperación en sectores productivos estratégicos que no podemos pasar por alto. León es hoy una provincia que se está reconfigurando. Y lo hace sin renunciar a sus sectores tradicionales —agroalimentación, manufacturas y servicios—, pero a la vez abriendo paso a actividades vinculadas a la industria tecnología, la logística, la ciberseguridad... El Parque Tecnológico de León, por ejemplo, es hoy un polo de atracción para empresas TIC y de investigación farmacéutica, incubando proyectos que miran más allá del mercado local. Asimismo, importantes inversiones en valor añadido —como la anunciada fábrica de drones en Villadangos del Páramo, prevista para generar alrededor de 200 empleos y atraer miles de millones en contratos vinculados a tecnología avanzada— prueban que la provincia puede convertirse en un actor clave dentro de industrias estratégicas. Una muestra clara de esta apuesta es que, en los últimos cinco años, el PIB industrial de la provincia de León ha crecido hasta el 18%. El cambio no es solo cuantitativo sino cualitativo. Antes, para modernizarse, una pyme tenía que «atreverse» casi a ciegas. Hoy, la digitalización ya no es un eslogan sino una herramienta cotidiana para ser más competitivo, reducir tiempos, mejorar la experiencia del cliente…. Más empresas en León ven la innovación como un hábito, no como un proyecto extraordinario. En la Federación Leonesa de Empresarios hemos estado, y estaremos, donde se nos necesita: cerca de la pyme, del autónomo, de la industria, de los emprendedores... Seguimos defendiendo y reivindicando ‘debes’ históricos (infraestructuras, simplificación administrativa, fiscalidad razonable…), pero también hemos impulsado formación práctica, orientación a la digitalización, cultura preventiva, captación de talento y acompañamiento… Me gusta pensar que la evolución se ve en detalles concretos. En empresas que antes llevaban la contabilidad «a mano» y hoy controlan presupuestos con herramientas digitales; en comercios que pasaron a vender con catálogo electrónico y logística organizada; en negocios de hostelería que gestionan de forma automática decenas de reservas diarias… Ahí está el progreso real: en las pequeñas mejoras, en lo que suma. León tiene desafíos enormes —sería irresponsable ocultarlo—: demografía, crecimiento empresarial, necesidad de inversión y retención de talento siguen siendo retos inaplazables. Pero la diferencia con el pasado es que hoy contamos con una actitud distinta: más asociacionismo, más visión conjunta unida a más orgullo de lo propio para lograr afrontar todos estos retos. El futuro de León no se construye desde la espera, sino desde la acción: desde la decisión de mejorar procesos, formar talento, innovar en productos y abrir mercados. Cada paso que dan nuestras empresas se suma a una provincia más competitiva y orgullosa de sí misma.

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