al trasluz
Sabio consejo a Sancho
En su discurso en el Día de la Región, García-Page aconsejó leer completo el Quijote. «Y no manuales», añadió con pullazo alusivo al libro Sánchez. El caballero andante aconsejó a Panza, antes de que este partiera a gobernar Barataria, que al administrar justicia si tenía dudas se inclinase por la misericordia. Lo siguió. Alguien tendría que dárselo al político que reclamó que Zapatero no estuviese en la comitiva que saludaría al Papa. ¿Acaso todos los allí presentes estaban libres de pecado? No fue cristiano. Finalmente, el expresidente excusó su asistencia. ¿Era necesario ser cruel? También, alguien había pedido días atrás que la Universidad de León le retire el nombramiento de doctor honoris causa. Está imputado y en caso muy grave… pero ¿por qué tanta prisa? De nuevo, muy poco cristiano. Aconsejó don Quijote: «Al que has de castigar con obras, no trates mal también con palabras». Ni exculpo a Zapatero, ni le culpo. Dejemos trabajar al juez, aunque lo del presunto tráfico de influencias y lo de las joyas pinta muy mal. «Muy prudente, pero don Quijote liberó a los galeotes y estos le apedrearon». Sí, estuvo muy mal, por él y por ellos. La justicia no es venganza, y tampoco deben serlo las declaraciones políticas. «La discrepancia no ha de conllevar humillación «, dijo León XIV en el Congreso.
Aconsejó García-Page: «No discutan. El 90% de la tensión que vive el país es de diseño. Viene de arriba abajo». Habrá quien le repique: «A consejos sabios, oídos sordos». Toda crítica política debe contener ejemplaridad, empezando por el tono. El exhibicionismo de crueldad verbal es obsceno. Y facilón. A don Quijote no cabe reprocharle «Consejos vendo que para mí no quiero», pues fue misericordioso como hidalgo y como caballero andante. Por cierto, el Papa citó a Cervantes.
Tras renunciar a gobernar Barataria, Sancho volvió a su noble actividad escuderil; luego, a ser labrador que duerme feliz y a pierna suelta. A veces, los consejos se nos dan, pero no los escuchamos. Zapatero debió escuchar más al honrado personaje. Pero hoy necesitamos justicia, no verdugos. Es compatible el rechazo con la compasión. Ni siquiera la escultura don Quijote, en nuestro campus, tiene el corazón de piedra.