PREVENCIÓN
PREVENCIÓN El estreno cinematográfico del documental Blood Money, que aborda un tema tan actual y muy sensible como es el aborto y sus consecuencias, se ha convertido en motivo de polémica. Desde el gobierno de la nación, continuando en su estrategia de ir eliminando los valores vitales de esta sociedad, se intenta evitar que menores de edad pudieran contemplar la cinta. Para ello se ha recomendado que solo los mayores de dieciocho años asistieran a las salas donde se proyectará, aunque ha tenido que dar marcha atras en su error. Reconozco que todabía no he tenido el privilegio de ver la película, pero de toda la información que he podido recabar considero que sería un buen ejercicio contemplarla por parte de todos los públicos. Seguro que servirá como lección pedagogica y de prevención con lo cual podría evitar tener que llegar a cometer un atentado del ser humano contra el ser humano. Es bastante lamentable que un gobierno que se preocupa, de forma casi enfermiza, de la salud de los ciudadanos, con numerosas prohibiciones que rozan a veces lo esperpéntico, trate de evitar que unos menores ejerzan el derecho a conocer el verdadero drama que supone el arrancar una vida del seno de la madre. Es bastante contadictorio el que se permita abortar a menores, sin informar al menos a sus padres o tutores, y por otra parte se les obtaculice en el ejercicio de un derecho, como es el de asistir a una sala de proyecciones, donde poder conocer la realidad de lo que significa el aborto y sus consecuencias. El aborto no es un juego de niños o un pequeño accidente como parece querer tranmitir este gobierno. La interrupción voluntaria del embarazo, denominación cobarde de una desgarradora realidad, es más que una pequeña intervención médica. El aborto, voluntario, es despreciar la vida humana, es humillar al hombre, es en definitiva una versión genocida ruin y cobarde, pero con un añadido repugnante y es que se realiza al amparo de las autoridades. Cuando desde la legalidad se alienta y se niega que el aborto no equivale a un asesinato la ética y la moral de todo un país deja apenas de existir. Hacer bandera del aborto es dilapidar la esencia humana es, sencillamente, pisotear la naturaleza y despreciar lo más valioso del hombre que es la vida.