Tener la razón no da derecho a insultar
La tensión que existe entre las organizaciones agrarias con representación en León ha generado incontables episodios muy alejados de lo que debería ser la convivencia razonable en una sociedad democrática. Incluso cabe la queja y la crítica, ya que se han antepuesto muchas veces intereses particulares a los de la imprescindible defensa del campo, que debe ser el nexo de conexión. En ese enfrentamiento permanente hay que buscar las raíces de un conflicto que alcanzó el esperpento con ese inaceptable insulto por parte de Asaja hacia el presidente de la Diputación. Nunca cabe la agresión verbal. De nadie, aunque demasiadas personas con proyección pública recurran a esa fórmula bochornosa. Incluso, en este caso, la crítica tiene que ser más contundente, ya que se ataca con formas inapropiadas a un representante de los ciudadanos, como el responsable de la máxima institución de la provincia. Asaja demuestra que no sabe ganar. El tiempo les ha dado la razón a través de las decisiones judiciales que anulan las convocatorias de ayudas a las asociaciones agrarias puestas en marcha por el entonces diputado Matías Llorente, que era a su vez el responsable de la organización profesional que más ferozmente se opone a Asaja, la mayoritaria. Pero lo vivido ayer es otra cosa. Y merece la condena de todos.