El adiós laboral del 'baby boom'
Un cuerpo laboral de 1993 en unas organizaciones públicas diseñadas para 2003 que se estrelló contra los recortes de 2013, y busca ahora su adaptación a las necesidades de futuro desde 2023. Puede ser el resumen de la estructura de empleo de las administraciones públicas, que se enfrentan al envejecimiento de sus plantillas y, sobre todo, a la inminente salida hacia la jubilación de más de la mitad de sus efectivos. El masivo desembarco en el funcionariado de la generación del baby boom enfrenta ahora su paso a la jubilación, también masivo, a pocos años vista. Y lo hace en un intento de retomar el pulso del reemplazo laboral, después de la travesía del desierto sufrida con el recorte de personal en los años más duros de la crisis financiera.
Más de la mitad de los más de 31.000 empleados públicos en las distintas escalas administrativas de León pasarán a la jubilación en poco más de una década. La proyección de futuro a diez años que hace el Gobierno central, el más afectado por el envejecimiento, reconoce que el diseño de los nuevos puestos está sujeto a «una gran incertidumbre». Las exigencias para ofrecer servicio público cambian continuamente, sobre todo en el aspecto tecnológico. Pero no cabe la improvisación.