EDITORIAL
Un ‘gran hermano’ en la irregularidad
Al final la empresa que en los últimos ejercicios se ha encargado de la gestión inteligente del tráfico y la movilidad en León se queda con el contrato para los próximos tres años, prorrogables otros dos más. Lo hace después de que hace 18 meses el servicio de Intervención del Ayuntamiento advirtiera de que el servicio se estaba prestando de forma irregular, y tras desestimar el Tribunal de Recursos Administrativos la causa de otra empresa que optaba al contrato. La renovada concesionaria mantendrá el servicio con un presupuesto de 7,2 millones de euros, con los que tendrá que gestionar las más de 200 cámaras del sistema de videovigilancia de la ciudad, además de los fotorrojos y el radar fijo, que se traslada ahora a la prolongación de Padre Isla y empezará a multar a finales de junio.
La cuestión, al margen de los nuevos equipos que tendrá que instalar la concesionaria, es que la renovación del contrato se hace efectiva tras año y medio de prestación en precario. Un servicio esencial en el municipio de León, que cobra cada vez más importancia con encargos como las sanciones en las zonas peatonales o los equipos destinados a controlar la velocidad, y que se suma a otros que el equipo socialista de gobierno se muestra incapaz de gestionar en tiempo y forma. Lamentable.