Diez y su imperio recaudatorio
La aprobación ayer de la nueva ordenanza de movilidad por el Ayuntamiento de León, propiciada por el PSOE con el incondicional sometimiento de la UPL, no es más que el último capítulo en una saga de decisiones que priorizan el bolsillo municipal. Lo aprobado no solo consolida la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en la almendra urbana central, sino que también habilita un arsenal de multas en calles peatonales a partir de octubre. Cámaras listas para disparar sanciones de 80 euros a quienes osen transitar sin autorización por vías como Alfonso V, San Agustín o Gil y Carrasco: una receta perfecta para engrosar las arcas públicas bajo el pretexto de la sostenibilidad. No nos engañemos: cada medida que impulsa Diez parece diseñada con un ojo en el cumplimiento legal y el otro en la recaudación. La ordenanza, que entrará en vigor tras su publicación en el BOP y un plazo de 15 días hábiles, se justifica con nobles intenciones como «mejorar la calidad de vida de los ciudadanos» o «cumplir los objetivos de desarrollo sostenible». Pero, ¿quién cree en estos eufemismos cuando las alegaciones de los comerciantes —esos mismos a los que el alcalde usó como escudo hace dos años— han sido ignoradas por completo? Es hora de que unan fuerzas para frenar este afán recaudatorio disfrazado de progreso.