Peligro y daños por el caos de la N-120
La situación de la carretera que comunica León con Astorga ha sido largamente denunciada desde todo tipo de ámbitos. La nacional con más tráfico de la provincia, fundamental en las comunicaciones internas de buena parte de las comarcas, presenta un deterioro más allá de lo razonable. La autopista construida en paralelo es prohibitiva, y nunca se ha completado el proceso de bonificación al transporte pesado para rebajar el impacto que genera el paso diario de cientos de camiones. Ayer, tras las últimas lluvias, se generó una escena sin precedentes. La Guardia Civil tuvo que desplegar efectivos para reconducir el tráfico evitando los cráteres que presentaba el vial, mientras una brigada de obras intentaba taparlos de urgencia. Tras lo visto en la mañana de ayer se multiplican los asuntos pendientes. Urge que el Ministerio de Transportes saque del fondo del cajón el acuerdo, que estaba a falta de firma, para sacar camiones de la N-120 y facilitarles el uso de la AP-71 con menos peaje. Pero también una partida económica suficiente para reparar en los próximos meses una carretera para la que no valen parches como los que se aplicaron el verano pasado. Los daños sufridos ayer por vehículos en forma de reventones son la prueba de que existe un riesgo real para las personas que no permite más dejadez.