jueves. 09.02.2023

La Ley de caza se quita la careta

Pensamiento circular | "Para evitar susceptibilidades se han cepillado la palabra caza"

Esta semana hemos conocido el borrador de la nueva normativa que ha elaborado la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta para sustituir a la actual Ley de Caza de Castilla y León, elaborada hace 23 años ya. Borrón y cuenta nueva. Es lo que hace la Junta para enterrar definitivamente esta obsoleta Ley que arrastra un recurso de inconstitucionalidad desde su atropellada modificación efectuada el pasado marzo por el PP, PSOE y Cs para sortear su suspensión cautelar por parte del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, a petición de los ecologistas, por la falta de censos oficiales de las especies cinegéticas con las que justificar la sostenibilidad de la caza.

Para evitar susceptibilidades se han cepillado la palabra caza del enunciado de la normativa, que ahora pasa a llamarse Ley de gestión sostenible de los recursos cinegéticos de Castilla y León. También se varían mucho los planteamientos de esta norma que se plantea como lo que es, un negocio lucrativo que supone para la comunidad el 0,8 por ciento de su PIB. Por fin nos quitamos la careta. También se apela a la seguridad vial que para la Junta de Castilla y León se ve amenazada por los más de dos mil accidentes de tráfico que la fauna silvestre provoca en las carreteras de la comunidad. Bastante torpe me parece la administración si se cree que por cazar se van a reducir los accidentes de tráfico con animales implicados. La falta de señalización, de vallados, y el estado de las carreteras ayudan bastante a esta trágica estadística. También se preocupan ahora por el estado sanitario de los animales, y de su posible incidencia en la cabaña ganadera, cuando hace ocho años que no se hacen controles de la sarna, la enfermedad mortal que afecta ya al 80% de la fauna de Picos de Europa. Para mí el talón de Aquiles de esta Ley sigue siendo el profundo desconocimiento de la realidad que demuestra la Junta, que sigue hablando de superpoblación, sin aportar un sólo estudio actualizado, cuando la mayor parte de las especies están ahora mismo diezmadas por la sana, la mosca —otra enfermedad—, las nevadas y la falta de alimento propia de esta época del año. ¿Y cómo lo despacha la Junta? Obligando a los cotos a contar con planes cinegéticos que garanticen su sostenibilidad, es decir dejando la pelota en el tejado de los propietarios de los derechos cinegéticos, en los pueblos.

La Ley de caza se quita la careta
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