La ciudad alegre y vigilada
La aspillera | vicente pueyo
Es la última tecnología, las cámaras permiten la visualización en un ángulo de 360 grados y tienen los pertinentes zoom...».
-Manolín, ¿qué te pasa? estás blanco...
-Pues que estoy leyendo el periódico y me he puesto a temblar. Nunca más podré aliviar la próstata en las Cercas, ni mucho menos en la esquina de la calle La Sal, justo bajo la placa dedicada a mi admirado Paco Pérez Herrero, el último evangelista, gran paridor de neopalabras, cazurra mixtura entre Lope de Vega, Genarín y Orwell en lo que tenía de bardo avisador.
- Jó Manolín, estás sembrao
- Pero ¿no te has enterado Domitilo? ¿no te has dado cuenta de que estás siendo vigilado a todas horas desde la sala de control del Chef? ¿Tampoco sabes que hay 14 aguerridos agentes, seleccionados por su buena vista y curiosidad insaciable, para que no escape ni gota de lo que pase entre los muros del antiguo campamento romano?
-¡Alabado! O sea, que eso de la fideovigilancia no es un sistema para vigilar el menú de la casa de caridad sino que es un mirar y no parar. Pues estamos daos Manolín. Me has dejao helao.
-Olvídate Domitilo de esas feas costumbres de escupir con gargajo donde te viene en gana, vale ya de prenderle fuego a la historia apagando el cigarro en las piedras de San Isidoro y dile adiós a la manía, jodía manía, de pegar los chicles debajo de la mesa de Casa Benito. Y si te da el torcido de tripas y tienes que vomitar, vete pensando en la Candamia.
-Pero hombre...
-Ni hombre ni nada Domitilo, estamos siendo vigilados 24 horas sobre 24 como dicen los de deportes; hemos dejado de ser hombres libres. Ya nunca más podrás mellar con tu navaja las piedras de la muralla de los Cubos confesando tu amor eterno y pétreo a la Loli. Deja también a buen recaudo ese spray con el que marcas tu territorio de jubilado en Botines. Eso, lo creas o no, te puede costar caro y me da que tu pensión de jubileta no está para muchos trotes. Y con tu artritis galopante mejor no visitar ningún calabozo, presumo. Mira, aquí te traigo el libro premonitor: 1984 , para que lo vayas leyendo.
-¿Tiene la letra gorda?
-Como tu boina de gorda. Es como el Julio Verne pero en plan más acojonador. La leí hace la tira y aún sueño con la Habitación 201 y la jaula de las ratas. Perdóname la pedantería Domitilo pero presta atención cuando lo leas a lo que tiene de distopía.
-Eso es lo que tengo yo, distopía, que no veo un guá y ya no me sirven ni las progresivas. Por eso leo poco y veo más la tele. Por cierto, esto me suena al Gran Hermano...
-El Big Brother sí, eso también lo inventó el Orwell y también El Partido que todo lo ve y que todo lo controla. Te recuerdo sus lemas: La libertad es la esclavitud, la guerra es la paz, la ignorancia es la fuerza.
-O sea, el mundo al revés.
-Qué va el mundo en su sitio, nadie se fía de nadie.
-Pero yo soy buen ciudadano.
-Eso tendrás que demostrarlo
(*) Esta conversación ha sido registrada por los agentes de la UPAC