LETRA PEQUEÑA
Elogio del riesgo
Los ingenieros calculan sus construcciones aplicando un coeficiente de seguridad. Las grandes presas se diseñan para que resistan la mayor avenida en quinientos años. Una resistencia más elevada encarecería la obra hasta el infinito, hasta hacerla inviable, por lo que tácitamente se acepta que, en circunstancias excepcionales, podría producirse la catástrofe. Esta actitud está sin embargo siendo arrinconada por una sociedad cada vez más exigente y pusilánime. Gary Becker ha denunciado que toda muerte en una sociedad desarrollada es un suicidio o un asesinato: no se acepta el riesgo. Las centrales nucleares han de ser hiperseguras. Y como ello no es posible, lo mejor es no construirlas. A este paso, sin permitir ni un resquicio al azar, dejaremos de volar en avión, de vivir en rascacielos Regresaremos a la edad de piedra.