Diario de León
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En el filo | Charo Zarzalejos

Hoy viernes sabremos el dato oficial de paro que según la propia página web del Ministerio supera en unas décimas el 2 0 por ciento. Se ha reiterado que este porcentaje no es oficial, que cuando se conoció faltaba la validación definitiva de todos los datos; es decir, que en lugar de superar el 20 por ciento puede que lo roce, pero, en cualquier caso, la cifra es desastrosa y alarmante. Es seguro que la cifra en cuestión aplacará un poco el vértigo que ha producido la decisión de Standard&Poor-™s rebajando la solvencia de la deuda de España. Todos los expertos han señalado que esto era algo descontado por los mercados y el Gobierno recuerda que hay otras dos agencias que nos dan una calificación excelente, lo cual también es cierto. La realidad palpable, la que los ciudadanos sienten en su piel es que hemos entrado en el laberinto del desastre económico. Para que el mareo sea seguro, los ciudadanos ven cómo en el Senado el PSOE apoya la creación de un cuerpo de traductores de euskera, catalán, mallorquín que sin duda costará un dinero.

En Cataluña se forma un bloque, con el socialista Montilla al frente, no sólo para pedir la renovación del Tribunal Constitucional, sino para que el actual se declare incompetente para dictar sentencia sobre los siete recursos de inconstitucionalidad. Siete y no uno aunque haya un empeño absurdo de intentar instalar que el problema es el recurso interpuesto por el PP. Siete recursos y ni uno menos. Se podría establecer un listado más largo de asuntos que están en la mesa de debate. El debate, la polémica, la discrepancia y el acuerdo forman parte de la democracia. Son la democracia misma. Sin embargo hay momentos en la vida de un país que se vuelven espesos y desconcertantes. Hay momentos que producen una enorme fatiga y un punto de desolación cuando los ciudadanos no saben a dónde mirar. No saben dónde mirar cuando la crisis se vuelve galopante pese a que el número de hipotecas haya aumentado y por enésima vez desde el Gobierno se nos diga que lo peor ha pasado. Quieren saber qué piensa el Gobierno -”el de todos-” de los intentos de tumbar la ley de amnistía y que piensa el PSOE del bloque creado en Cataluña. En España hay perplejidad y un profundo sentido de orfandad política. Es en los momentos difíciles y complejos cuando los ciudadanos quieren un acompañamiento efectivo y aquí y ahora nadie se siente acompañado por nadie.

En medio de su crisis, los portugueses hoy están más tranquilos que ayer. El presidente socialista Sócrates no dudó en llamar al líder de la oposición, consciente de que el tiempo es factor clave para que el enfermo no agrave su estado. Las medidas acordados por ambos no son fáciles y algunas de ellas especialmente complicados para un presidente socialista pero se presentan como insoslayables y en cuestión de días se pondrán en marcha. Viendo la foto nos sentimos más huérfanos. En España, nuestro presidente no llama a Rajoy para encerrarse con él y buscar medidas entendibles y eficaces aunque sean impopulares. Lo necesario, yo diría que imprescindible, es que Zapatero, como Sócrates, llame a Rajoy y juntos nos dijeran que no estamos solos.

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