Diario de León
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Historias del reino | margarita torres

La crisis económica que un día nos llegó, cual tsunami desde las Américas, se ha llevado en su ola de aniquilación el empleo y la esperanza de cientos de miles de personas que, a un tiempo, perdieron trabajo, expectativas y hasta la confianza en sí mismos. Desde los fríos despachos de los consultores se afirma que este reino quebró por culpa de un sistema mal estructurado, peor articulado. Restan tales consideraciones importancia al problema humano de la crisis: el de la víctima que sufre en su familia, en su entorno, en su futuro inmediato, el golpe brutal del martillo económico que hiere a los trabajadores, los autónomos y los pensionistas, a los que ahora se les cae el edificio hasta el desamparo absoluto.

Hasta no hace muchos años, los vecinos de cada pueblo de esta provincia solían ayudar al más desfavorecido cuando sufría un duro revés económico. Décadas más tarde, hemos ido perdiendo humanidad en pro del progreso que ahora quiebra a nuestro alrededor, sin que podamos impedirlo, salvo recuperando las raíces, la esencia de lo que fuimos: solidarios con el desfavorecido.

Se han hecho públicas las actuaciones de Cáritas de León. Y nos devuelven algo de esperanza. Durante el 2009, se incrementaron las peticiones de ayuda en un 45% por culpa de la crisis hasta llegar a las 35.000. Al tiempo, las aportaciones de los leoneses crecieron un 200%, dato que nos debe llenar de orgullo. Debemos sumar las cifras de la Asociación Leonesa de Caridad, una institución que cuenta con la colaboración estrecha de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Entre sus actividades y proyectos se atiende al transeúnte, forma suave de calificar a quien nada tiene, también se encargan del albergue, de acoger mujeres víctimas de violencia de género o abandono, de servir a domicilio a los ancianos y discapacitados. Inmigrantes, parados, mujeres y viejos. Una desafortunada unión en el desamparo, tradicional en la pobreza. También en su caso, este año durísimo que acabamos de superar, 2009, ha visto aumentados los ingresos procedentes de donaciones particulares. Se avecinan tiempos complejos para todos, en los que este país debe plantearse un ejercicio de reflexión total, sin tapujos ni medias tintas, entrando a fondo en los problemas, no sólo parcheando inmediateces. Como en las familias, lo primero que debemos eliminar en los gastos del estado son los despilfarros y los oropeles, los derroches en marketing y autobombo de algunos políticos necesitados de palmeros y reconocimiento, las dietas excesivas, los atracos filibusteros so excusa de intelectualidad, los viajes absurdos, las embajadas paletas, los coches oficiales de a medio millón de euros, como el del alcalde de Madrid. Después, ocupémonos de los españoles de a pie, ya nacidos en esta tierra, ya arropados por ella, como los emigrantes legales.

Recuerden simplemente un dato: si ese derroche de nuestros impuestos revertiera a los más desfavorecidos, probablemente este país remontaría con mayor facilidad una crisis que nos regalaron otros. De momento, los leoneses solidarios ofrecen un buen ejemplo de generosidad a través de Cáritas y la Asociación Leonesa de Caridad.

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