Ella no puede decepcionarnos
El rincón | manuel alcántara
Hablo de «la roja», que es como se c onoce a nuestra selección de fútbol, que además es la única agrupación que puede depararnos una alegría colectiva. El fútbol es de listos, como dice Di Stefano, pero no de fulleros. Hubo un tiempo en el que se usó para acallar las protestas sociales y cuando amenazaba alguna moderada trifulca se ofrecían varios partidos en la tele. Los tiempos han cambiado y ahora las revueltas sociales se producirían si no se televisaran los partidos.
El Mundial, que está encima, unido a la reforma laboral, que está muy lejos, nos garantiza una vida hogareña. Curiosamente, a medida que el pesimismo cunde en la Moncloa y el Ministerio de Trabajo, ha ido aumentando la esperanza en nuestra selección. ¿No habremos puesto demasiada? Ya se me olvidan algunas cosas y no recuerdo cómo se llamaba aquel entrenador inglés que dijo que el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, sino algo mucho más serio que eso. En cambio recuerdo con toda nitidez que nunca hemos sido campeones del mund o. El ensayo general con casi todo frente a Arabia Saudí dejó mucho que desear, sobre todo de sincronización. Si no llega a ser por los pies de Iniesta y por la cabeza de Llorente no les ganamos a los intrépidos y vulgares adversarios, que corrían más que nosotros. Los prematuros pronósticos nos incluyen entre los dos o tres equipos que cuentan con más posibilidades de ganar el título. Claro que también hay arúspices que anuncian el triunfo de Rajoy y además por mayoría absoluta. En fútbol no puede darse, si el árbitro no se atreve a echar a alguno de los contendientes en el vestuario, antes de que empiece el encuentro. ¿Es pronto para que se nos meta el miedo en el cuerpo, ahora que está instalado en el cuerpo social? No sé, pero me pregunto si la selección no es un Barcelona estropeado. Habría que nacionalizar a Messi. Ahora o nun ca, que para luego es tarde.