La opinión del lector
La Roja mueve montañas
Como si de la fe tratara, la Roja no sólo mueve montañas sino masas. Hemos pasado de ser la «furia española», con ese fútbol fuerza que nos caracterizaba, a ser la «Roja» con ese juego elegante, creativo y vistoso. Yo creo que una de las razones del cambio fue la renovación del estilo y de la actitud tanto de unos como de otros. Ya lo decía Einstein: «Si queremos tener resultados distintos no hagamos siempre lo mismo». También hemos pasado de ir de «sobrados» en el Mundial del 82 en España a ser los mejores del mundo con humildad y lo que es más emocionante es que lo reconozcan todas las aficiones del mundo. Aparte de esto debería de haber un Mundial o una Eurocopa todos los años; ¡menuda terapia contra los problemas!, nunca he visto la gente tan unida, todos los debates son alrededor del fútbol, en este caso de la «Roja», hasta la gente a la que no le gusta el fútbol te habla de la selección. España entera está invadida de banderas de España incluso los foráneos también las llevan; es un contagio general. Cuando las cosas salen bien todo hijo de vecino se apunta y hasta los políticos utilizan la Roja como ejemplo usando frases como el «espíritu de la Roja». Sale más gente a la calle con la Roja que con una huelga general. Sé que es hora de soñar, pero quiero recordar que después de un buen sueño a veces viene un despertar decepcionante... Esperemos que no lo sea. Es increíble lo que hace el fútbol nos ha hecho olvidar, aunque por unos días, la crisis, tanto nacional como mundial, el paro, los vertidos de petróleo en el Pacífico, la violencia de género, la que no es de género etcétera. Vamos a seguir deseando lo mejor para todos y sobre todo gracias a esta generación de creadores de ilusión que son los jugadores de nuestra selección porque han conseguido unir más a los españoles que los propios políticos, tomen nota señores, gracias.
Antonio Arias. Toreno
Luchando contra el sida
La lucha contra al sida continúa. La cantidad de mortales que moran con esta lacra mortal, en todo el orbe, se eleva a unos 35 millones. En el último lapso de tiempo se contagiaron 2,7 millones y expiraron dos millones de seres humanos. Según la investigación sobre el azote del sida se concluye que allí donde aminora la combinación sexual y la precocidad juvenil, ha bajado la cantidad de infectados por esta pandemia. «Esta enfermedad continúa siendo la principal causa de mortandad en África, donde viven el 67% de las personas con VIH positivas, de todo el mundo», recuerda Onusida. Y, en algunas zonas, «los cambios en el comportamiento sexual ha tenido como resultado descensos en el número de nuevas infecciones por VIH».
Clemente Ferrer. Madrid
La confusión como complejo
En España estamos muy acostumbrados a confundir el culo con las témporas y será difícil que nos cambien. Buscamos cualquier ocasión para desfigurar la realidad. De la misma forma que se han puesto de moda estupideces y deficientes construcciones gramaticales como «detrás mío», «delante suyo», «atrás tuyo» y otras lindezas cutres que denigran el lenguaje, con la expresión con que aludimos a la selección española de fútbol nos pasa lo mismo. Ahora se ha puesto de moda decir «La Roja» para referirnos al combinado nacional. Es justamente en ese punto donde los complejos salen a relucir. Aún sigue dando vergüenza a muchos decir la palabra España. No es el caso de José Antonio Camacho, Javier León de la Riva, Vicente del Bosque, José Bono y otros muchos miles de españoles sensatos y normales. Habitualmente ese complejo procede de la izquierda confusa y de la caverna. En la asignación del apelativo «La Roja» a la selección, se pone a gran altura la estupidez y la sinrazón. Decía F. Galiana que «cuando hacemos la reverencia a alguien, damos siempre la espalda a otro». Será por eso que al ensalzar a «La Roja» damos la espalda a la selección, sin pararnos en otras connotaciones que llevan a la risa y, en algunas ocasiones y en muchos casos, a muy malos recuerdos del pasado ominoso. «La Roja» es el apelativo con el que se conocía a Dolores Ibarruri, además de como «La Pasionaria». Cada vez tiene menos sentido llamar así a nuestro combinado nacional. Siempre fue la «selección española» y lo seguirá siendo, al menos para quienes sienten España de verdad. Los acomplejados pueden seguir hablando de «La Roja», pero la confusión saldrá a relucir cuando se refieran al combinado chileno o paraguayo, entre otros. Y ya que el ex seleccionador, Luis Aragonés, cometió la estupidez de referirse a `La Roja´ por primera vez, dejemos que la libertad haga todo lo demás y la ignorancia lo que pueda. Hay una realidad que es patente en todo momento: mientras que los políticos del Gobierno de Rodríguez Zapatero y los mediocres nacionalismos trocean España, la bandera española y la selección española de fútbol aglutinan sensibilidades, ilusiones, fuerza y calor patrio.
Nunca un partido político ha hecho por España lo que está haciendo la selección española y la prensa deportiva. Ahora, todos se agarran a la cuerda y al palo de la bandera, pero con el paso de los días se volverá a hacer una selección natural ante la realidad; mientras muchos seguiremos sintiéndonos orgullosos de ver ondear la bandera nacional, los más radicales de esa izquierda irreverente y adocenada no tendrán inconveniente en quemar.
Jesús Salamanca. Madrid