Y vuelta la burra al trigo
Crónicas bercianas a. Calvo
Parece que en estos días todo, absolutamente todo, gira alrededor del fútbol. Mundial para arriba, pulpo para abajo -”y no por las gargantas-”, que si las bubucelas, que si Sudáfrica y Sakira... En los informativos no hay nada más que la Roja, que parece que ya hay que escribirla con mayúsculas porque se ha convertido en algo con entidad propia. Parece ser cierto ese lema que dice que el balompié hace a las sociedades olvidarse de todo y que puede llegar a convertirse en un engañabobos para dejar de lado el resto de los problemas. Transformando el lema del Barça, més que un esport . Parece que ahora ya no existe la crisis, porque ha subido hasta el consumo de marisco y de jamón ibérico. ¡Ahí es nada! Total, que va a tener razón el ministro de Industria, Miguel Sebastián, cuando decía que los triunfos de la selección iban a ayudar a España a remontar la tan dura coyuntura económica por la que están pasando los bolsillos y las arcas.
Pero la vida continúa. En Ponferrada siguen celebrándose los mismos plenos de siempre, porque aunque la selección ha conseguido unificar a esta España idiosincrática, en el salón de plenos del ayuntamiento de la capital berciana todo parece ser como siempre. La frase que lo define es «y vuelta la burra al trigo». Las comparaciones son odiosas y frente al mal rollo que se respira en Ponferrada está la tensión encubierta bajo el sonido de los teléfonos móviles que constantemente suenan en las sesiones plenarias del Consejo Comarcal del Bierzo. Hay que decir que el portavoz del PSOE en el ente comarcal da mucho de sí. Celemín es un maestro en los juegos de palabras y siempre hay algún sobresalto, como el que provocó el alcalde de Igüeña, en el último Pleno, cuando decidió romper la disciplina de voto de su partido y abstenerse en el nombramiento de Juan Carlos Mestre como hijo predilecto de la comarca. Eso sí, ante la sorpresa de todos y cada uno de los consejeros que se encontraban en el salón. La distensión, o al menos eso parece, es lo que define los plenos comarcales.
Por contra están los del Ayuntamiento de Ponferrada, donde nunca nadie respeta los turnos de palabra. Donde en vez de sonar los teléfonos, los concejales los mantienen en silencio y se dedican a escribir o releer mensajes. Los enfrentamientos verbales parecen guardar inquina y los argumentos se repiten una y otra vez, una y otra vez. Que si uno es un chaquetero, que si en el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo han hecho no sé qué, que si ustedes siempre votan en contra a todo, que si ustedes otros siempre ocultan la información... Y vuelta la burra al trigo.