Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El corro | pedro vicente

Que en España el máximo nivel de riesgo de incendios forestales se concentra en la época estival es algo que responde a la lógica primaria del clima continental extremado de la península ibérica, donde en invierno las temperaturas rondan o bajan de los cero grados y en verano se disparan por encima de los treinta. Estas altas temperaturas, unidas a otras serie de factores, como la sequía y el creciente abandono que sufren los montes, convierten la superficie arbolada en una materia altamente combustible, sobre todo habiendo, como hay, manos criminales dispuestas a encender la mecha.

Tal obviedad seguramente es conocida por la consejería de Medio Ambiente, administración responsable de prevenir y, en su caso, sofocar, los incendios forestales. El que ha quemado durante más de una semana más de mil hectáreas de los municipios bercianos de Barjas y Oencia ha desatado la polémica sobre la idoneidad del dispositivo diseñado por la Junta para combatir esta lacra social. Al igual que sucedió el año pasado con el trágico incendio que asoló el valle del Tiétar, para los socialistas se ha vuelto a demostrar que el operativo dispuesto por el gobierno autonómico resulta de todo punto insuficiente para afrontar este tipo de siniestros. Y, arrimando el ascua a su sardina, han resaltado que ha tenido que ser la UME, la unidad militar de emergencia montada por el gobierno Zapatero, la que ha sacado las castañas del fuego. Más allá de este caso concreto, el PSOE restriega a la Junta su negativa a promover una ley integral que aborde en su globalidad el fenómeno de los incendios forestales.

Tanto el marco normativo como los planes de prevención y extinción de incendios forestales son cuestiones discutibles. Lo que no es de recibo es que en plena canícula estival, época de máximo riesgo, la titular de la Consejería de Medio Ambiente se encuentre de vacaciones. Y eso es lo que ha sucedido mientras los municipios de Barjas y Oencia eran pasto de las llamas. No es la primera vez que María Jesús Ruiz pone tierra de por medio en el momento más crítico. Ocurrió lo mismo hace dos años con motivo de otro incendio a primeros de agosto en la provincia de Segovia, cuyas grandes proporciones concitaron la presencia de la ministra de Defensa y del presidente de la Junta (quien en aquella ocasión, a diferencia la consejera, interrumpió sus vacaciones para personarse en el lugar). La reincidencia pone de manifiesto que la consejera de Medio Ambiente no tiene asumido que su cargo le obliga a permanecer de guardia durante todo el verano. Un deber absolutamente obvio que han observado, uno tras otro, todos sus predecesores en el puesto, el último de ello Carlos Fernández Carriedo, quien no se movió del despacho en el agitado verano del 2006. El de la Consejería de Medio Ambiente es un caso perdido y más con su actual titular, bajo cuyo mandato se han añadido al récord de varapalos judiciales que ostenta el departamento episodios tan bochornosos como el plagio de El Rincón del Vago detectado en la elaboración de las DOT de la Montaña Cantábrica. Vista su trayectoria, la desaparición de esta consejería habría de tomarse como un mal menor.

tracking