La opinión del lector
¿La vuelta a la tierra?
Durante muchos años, los ganaderos de la montaña leonesa han sufrido la prohibición de meter su ganado en los montes. Recuerdo a uno que conocí hace unos cinco años en la zona de Ambasaguas de Curueño que se marchó con su ganado a Luna, aburrido de los problemas que tenía cada vez que sus vacas entraban en los montes. Tampoco en Luna tuvo suerte y abandonó definitivamente. Tenía treinta y tantos años, casado y con hijos. Todos los que conocemos de verdad nuestros pueblos de montaña sabemos que los montes no arden si están limpios, que el potencial de biomasa es tremendo y que emplear gentes en esos menesteres fijaría población. Nos habían llegado noticias de que en alguna zona de España, después de haberlo prohibido, ahora no sólo se consentía sino que se pagaba a los pastores para que entraran con su ganado a limpiar los montes, pero hasta hoy no habíamos tenido conocimiento de una actuación seria en ese sentido.
La Agrupación Europea de Cooperación Territorial comienza a desarrollar un proyecto de Self-Prevention —¡qué cursis nos volvemos con los nombres en inglés!— que va a crear quinientos puestos de trabajo en sesenta y tres localidades de España y Portugal, utilizando 150.000 cabras, con una inversión de 50 millones de Euros y que, al crear también plantas de biomasa, dará un beneficio de 30 millones anuales. ¡Por fin! Se han caído del burro. Ya no vamos a castigar a los ganaderos por entrar con su ganado en el monte, sino que les vamos a pedir que lo hagan. Pero es que en la montaña leonesa ya nos hemos quedado sin ganaderos porque los hemos echado con prohibiciones e incentivos para abandonar la profesión.
Todo esto demuestra la ignorancia y prepotencia de los políticos sentados en sus despachos, rodeados de consejeros pelotas, nombrados a dedo, que sólo les dicen lo que ellos quieren oír, ignorando la sabiduría de los que han crecido con la tierra.
Un ex alcalde reconvertido en poeta, en una sobremesa literaria, hablando del futuro de los pueblos, comentó: «De los pueblos hay que olvidarse. Yo tengo una casa en uno de montaña y voy de vez en cuando, disfruto del lugar, pero vuelvo a la ciudad y no se me pasa por la cabeza quedarme allí». La persona que me lo contó no se molestó en explicarle que para que él pudiera disfrutar de su casa en la montaña, alguien tenía que seguir viviendo allí y que sin esas personas que siguen luchando por su tierra ni él ni los urbanitas a los que les gusta ir a pasear al campo y se escandalizan porque los perros de los pastores andan sueltos podrían hacerlo. a naturaleza, sin controlar por el hombre, lo recupera todo y se torna hostil.
Manuel Sánchez Rodríguez. Alcalde pedáneo de La Mata de la Riba
Al juzgado con ellos
A esas lumbreras que pretenden cerrar San Glorio en verano y así evitar molestar a la población de osos. A esos mismos, que vendían hace cuatro días la rentabilidad de su proyecto en base a que se iba a explotar en invierno y verano. A esos mismos, si, los mismos, que sólo piensan en los dineros públicos y en las vivienda a construir en el entorno. A todos, a ellos, a los que llevan años queriendo engañar a la población de la zona, que las justicia empiece a actuar. A estas alturas de siglo XXI otra estafa del ladrillazo ya no puede colar. ¡Al juzgado con todos ellos!
Lusu. En la edición digital