Diario de León
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Tribuna | carmen busmayor

Suele cumplirse el dicho peruano de que contra el mal de altura procede comer poquito, caminar despacito y dormir solito, como también aquel otro indicativo de que en Perú si no te roban al llegar lo hacen al partir. Además de lo anterior una puede dar cuenta de la belleza desbordante del Machu Picchu, la del inmenso lago Titicaca y la de los bar quitos de totora, junto con la incidente en la extrema y sonriente amabilidad de los peruanos, siempre tan solícitos con los españoles. No obstante una no puede hablar del buen vivir de este pueblo andino que aún canta con fervor La flor de la canela a los pies de la «hermana soberbia y orgullosa de los cóndores», Chabuca Granda, aquella que se lavaba a diario la cara entre ritmos afroperuanos con las estrellas, el mismo pueblo que hace escasos días se deleitaba en Puno con la gran voz de la reina del costeño landó, Eva Ayllon, al tiempo que evocaba en Trujillo al inmenso poeta de Santiago de Chuco, el creador de obras como Trilce o España, aparta de mí este cáliz, César Vallejo.

No, una no puede hablar, penosamente. Muchos, muchísimos son los desfavorecidos o castigados. Piénsese si no en el mundo campesino, la selva, incluso en ciertos barrios enclavados en núcleos capitalinos como el limeño, calificados de barrios jóvenes, miseria o favelas. Eso sin olvidar a los pobladores de las islas del Titicaca, pese al vigilante ojo de algún panel solar como el de los urus, debido al avispado Fujimori.

De tan escaso progreso hablan los mensajes fijados en carteles y muros de casas humildes y vallados de cara a las elecciones municipales del próximo tres de octubre (distritales, provinciales, regionales), impensables en el solar español: «Agua y luz para todos», «Pan para todos», «Contra el analfabetismo», analfabetismo que supera el millón y medio de personas y que afecta sobre todo a las mujeres. Ahora bien, existe, se palpa, se ve poderío en la misma campaña electoral. Los partidos ricachos tales los limeños de Miraflores y San Isidro salen a la calle con sus uniformadas y amplias bandas musicales, caravanas de coches con banderas y una saludable o costosa megafonía. Los otros, los humildes, se congregan en las plazas de armas (plazas mayores) asistidos por la sola voz de sus líderes, festejando al final del mitin con un apetecible vaso de refresco acompañado de un par de galletas.

Algo más cuenta la referida publicidad electoral. La muy escasa presencia femenina y la cercanía o familiaridad de los candidatos en los pequeños vecindarios en ella se revela. Apenas hay mujeres optantes a las alcaldías, nada extraño en una sociedad machista que hasta 2008 no ha promulgado una ley contra la discriminación de la mujer. A lo último responden los abundantes anuncios en los que los candidatos se presentan sin apellidos que vengan a apoyar su nombre: Elvis, Segundino, Wilbert, Olimpia, Erico, Benicio... ¡Ah!, las cercanas elecciones registrarán una altísima participación, dado que el voto en este país andino es obligatorio y su incumplimiento se penaliza de muy diversas maneras.

Y de elecciones a elecciones. Pues no acaba aquí la cosa. El país conquistado por Francisco Pizarro concurrirá en el 2011 a unos comicios de carácter nacional. Y hete aquí, créanme, que me sobreviene el espanto. Los sondeos dan por ganadora a Keiko Fujimori, hija del antiguo presidente en la actualidad encarcelado por corrupción y violación de los derechos humanos. Es tremendo comprobar como la gente perdona al triunfante rival de Mario Vargas Llosa en las elecciones de 1990, las horrendas masacres de Barrios Altos y la Cantuta junto con la horrenda muerte, además de otras, de Mariella Barreto Riofano, agente del Servicio de Inteligencia, torturada, decapitada y descuartizada, el Autogolpe de Estado y la corrupción de los últimos años por haber depositado cierta atención en la ejecución de unas cuantas carreteras, el sector educativo y el terrorismo de Sendero Luminoso y de MRTA (Tupac Amaru). Es más, muchos son quienes esperan que la hija del Chino, en cuyo caso sería la primera mujer presidente del Perú, lo primero que haga al llegar al poder sea liberar a su padre, hecho elogiable, según ellos. Pues es normal -explican- que un hijo quiera excarcelar a su padre. Y, de verdad, esto toma un acento inquietante que no desaparece en un santiamén.

En fin, que el fujimorismo sigue en pie y, en consecuencia, su posible y probable triunfo puede devolvernos a la calle al limeño de origen japonés y a su brazo derecho Vladimiro Montesinos en cualquier momento, algo que abre las carnes. Sin embargo, hoy por hoy aún podemos afirmar sin titubeos: Fujimori que estás en la cárcel. Contentémonos.

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