Diario de León
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Irreverencias | C. CHAMORRO

Ciertamente, hay quien dice que la huelga a la japonesa es un mito. La idea es conseguir una superproducción que provocara un aumento de existencias de manera que no las absorba la demanda y así haya una caída de precios, con el consiguiente perjuicio empresarial. Sea cierta o no, la idea se podría proponer para el próximo 29-S: una huelga a la japonesa trabajando dos horas más. Desde luego no habría coste para este rico país pero tampoco se conseguiría el objetivo previsto por la teoría de esta fórmula; en todo caso no se conseguirá nada positivo con huelga, que provocará más o menos perdidas económicas, justo lo que más nos hace falta- o sin huelga. Le decía que estaba por la labor de convocar una huelga a la japonesa pero España ha perdido nueve puestos respecto al año anterior en el Informe de Competitividad Global 2010-2011, elaborado por el Foro Económico Mundial y presentado recientemente en Pekín, lo que nos colocó en el país número 42, por detrás de Puerto Rico y un pelín lejos del quinto puesto de Alemania, el 12 de Reino Unido o el 15 de Francia, y eso que «lo siento por mi amigo Sarkozy, al que vamos a adelantar como economía de la Champions» que somos, que dijo el adivino. O sea, que si hacemos una huelga a la japonesa para producir más lo único que conseguiremos será producir como debiéramos, con lo cual, ¡oh paradojas del destino!, les daríamos la razón y les haríamos un favor a los malvados empresarios y nos pondrían a currar más, o mejor. Así que mejor no dar pistas. Pero erre que erre los sindicatos nos convocan a esta huelga en la que algunos ya creían que estábamos instalados continuamente, a la vista de ese informe de competitividad o de la productividad, donde España sigue siendo diferente para peor que casi todos. Aquí ocurren cosas tan curiosas como que de cada millón de euros invertidos en I+D+i se producen menos de la mitad de patentes que en Japón. Y digo yo que el millón de mortadelos será el mismo en los dos países, así que fallará, de una u otra manera, el curro o los currantes. Misterios; como el de la Santísima Trinidad o el del número de liberados sindicales patrios (cinco mil o cincuenta mil), auténtica aristocracia sindical de defensores de qué se yo.

Otro dato de nuestra huelga permanente. El lunes dos paisanos fueron a hacer turismo cercano a Astorga. Media entrada y un montón de foráneos con los que mirarse con cara de cuenco cuando al entrar a los muesos catedralicio, el del Palacio Episcopal, el de Chocolate, etcétera, todos cerrados: ¡porque es lunes! Pero, para qué ponerse, si ya estamos en huelga. Lo que hay que poner es un cartel a todo el país: ¡cerrado por exceso de negocio!

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