Cuatro razones
Al trasluz | eduardo aguirre
Asegura nuestro alcalde que su renun cia al tranvía en Santo Domingo es temporal, concepto tan elástico que puede abarcar desde pasado mañana hasta el día en que aterricemos en Gamínedes. Es el «hoy no se fía, mañana sí». Pero a mí me da que ha respirado. Nadie le puede quitar el mérito de haber captado la inversión, de la iniciativa misma, pero también es innegable que ciertos proyectos los carga el diablo, y la ciudad estaba dividida entre capuletos y montescos, cada uno con sus razones, y que no deben ser confundidos con derechas e izquierdas. Fernández insiste en que la Junta les ha boicoteado con sus trabas. Hasta donde yo sé, no es así. En política, cuando no hay enemigo -”cosa rara, eso sí-” te lo inventas. Alguien, no necesariamente el alcalde o los concejales, ha de saber en el Ayuntamiento los requisitos técnicos para presentar un expediente de tales características que, sin restarle complejidad, no necesita una piedra roseta. Y no olvidemos tampoco que hay una paralización judicial.
La actitud me recuerda una llamada que tuve tras participar en un jurado de pintura; el paisajista en cuestión quería saber por qué no habíamos premiado su obra, y le contesté: «Por cuatro razones, la primera porque la presentaste fuera de plazo; la segunda, porque el soporte no se ajustaba a las bases; y la tercera, porque iba firmada en el lienzo vez de ir presentada bajo plica»; tras segundos de tenso silencio, suyos y míos, me soltó muy farruco: «Falta la cuarta». Y servidor, con flema: «Mejor no te la digo, que me retas a duelo». Se rió. Intuyo que lo mismo ha pasado con el expediente del tranvía. Cuatro razones lo han lastrado: precipitado, incompleto e impreciso. ¿Y la cuarta? También esta vez me la guardo. Y espero que el alcalde se ría. Uno, con el florete-¦ lo justo.