Pintan bastos
Fronterizos | miguel a. varela
En otras circunstancias, el panorama político que se abre en Ciudad del Puente de cara a las municipales de mayo daría para un divertido embarazo pre-electoral, de esos que hacen las delicias de periodistas, observadores conspicuos y especialistas en enredos urbanos. A la aparición de un candidato del PSOE capaz, en su primera intervención, de dar un giro copernicano al negativista discurso que ha lastrado la labor opositora socialista en el consistorio y que, a la espera de hechos más concretos, parece mostrar maneras ciertamente renovadoras, se suma el anuncio del ex-alcalde Ismael Álvarez, cuya intención de volver a presentarse como candidato ha provocado un auténtico movimiento sísmico en las tranquilas aguas políticas locales. El problema es que, con la que está cayendo en la maltrecha estructura económica de la ciudad, de la comarca y de la provincia, mucho me temo que las filigranas electorales van a quedar sepultadas bajo las turbulentas aguas que amenazan el garbanzo cotidiano. En apenas dos años, la comarca berciana ha retrocedido más de dos décadas y todos los avances logrados en este tiempo parecen desmoronarse como un castillo de naipes, golpeando las estructuras de un modelo que se está mostrando débil, corrupto e inoperante. La comarca no puede conformarse con su destino de territorio subsidiado en el que sestean beatíficos prejubilados y rapiñan un puñado de espabilados a los que nadie les dijo que las ayudas y subvenciones que han recibido en los últimos años fueran «sólo para los trabajadores». Ahora surgen voces que reclaman una auditoría sobre las abundantes ayudas recibidas en los últimos años para el sector del carbón. Y, en este contexto, el griterío político debiera moderar el tono, evitar la demagogia y buscar alternativas constructivas. Lo siento por los aficionados a la conspiración: ahora pintan bastos.